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Me apena mucho la ingenuidad de la mayoría de la gente que habita en Puerto Rico que se empeña en no recordar la historia para evitar que no le den dos veces de la misma manera y en el mismo lugar por repetir los errores y el consiguiente dolor que ello acarrea. Hoy este pueblo sufre doblemente, porque sabe que no miró, no escuchó, no recordó y que por su aturdimiento, cayó en la trampa de la mentiras y en las redes de los depredadores. Si antes estábamos de rodillas [“ñangotaos”] ante el poder del imperio, ahora estamos en cuatro patas, mientras el gobierno de las turbas nos caen a “patás” por el trasero. Creo que tenemos que ponerle espejuelos a la gente para mitigar la miopía de los cegatones, darle “shocks” eléctricos a los que padecen de amnesia y un “hearing aid” a los sorditos que abundan por ahí.
Aquí discuto uno de los últimos atropellos. Ya el gobernador del Infortunio firmó la ley que decapitó el fideicomiso de la comunidad del Caño de Martín Peña y ya el macharrán cogioquero del alcalde San-tini voló pa’allá y en afrenta total al clamor comunitario, procedió de inmediato a repartir títulos de propiedad a los residentes, montado en el poder del dinero y la impunidad, ensuciándose en la vergüenza y la dignidad del pueblo.
Esto, a pesar de que los pobres hombres y mujeres de la comunidad del Caño habían marchado junto con sus amigos, con gotas de sudor mezcladas con lágrimas, recitando consignas al Flojuño para que vetara la ley que anularía el fideicomiso y honrara la palabra que les había dado cuando visitó personalmente a la comunidad en tiempos de elecciones y les prometió que iba a honrar el fideicomiso. ¡Ay bendito, pobre gente... y que apelar a “la palabra dada” de este personaje que es el mismo truquero que en las elecciones le dio su palabra a todo el país, prometiéndole que si ganaba la gobernación, él sólo iba a botar a Aníbal Acevedo Vilá y que no iba a botar del trabajo a ningún funcionario público! El pueblo votó pa’ botar a Aníbal y el Flojuño, rompió su acuerdo botando de los trabajos a Raymundo y tó’ el mundo.
El San-tini fue aquel que pasquinó todo San Juan en tiempos de las primarias del PENEpé con letreritos vilipendiando a su correligionario Fortuño, con epítetos de “Mamao”. Pues este que ahora es gobernador de nuestro Infortunio, al que el pueblo llama “Flojuño”, por su falta de palabra, y la flojera de sus acciones, no se atreve a llevarle la contraria al cogioquero coquero alcaldejo y “pen-denciero” de San-tini y cuajó la madraña de la patraña firmando la ley que le despojó los derechos al fideicomiso del Caño de Martín Peña. ¿Pero es que alguien se puede creer que esta marioneta “popeta” se va a atrever a llevarle la contraria a su vecino alcalde guapetón y mafioso? Y menos aún si el alcaldejo lleva el aval de los amigotes y hampones millonarios que quieren comprar las tierras del Caño para edificar allí un emporio inmobiliario. Todos ellos están juntitos en la mogolla de las turbas, que como dijera en un artículo anterior, “las turbas, aunque se vistan de seda (con el poder y la impunidad), turbas se quedan”.
Así que todo esto me provoca a pensar que a los residentes del Caño de Martín Peña les acaba de ocurrir lo mismo que al “Negrito Melodía” del cuento de José Luis González: “En el fondo del caño hay un negrito”, pero en este caso no son las aguas “turbias” del caño las que se los chuparon, sino las “turbas” del poder y la impunidad. [Leer el citado cuento en: http://www.literatura.us/joseluis/negrito.html]
La única esperanza a este estado de impunidad en el que estamos sumidos, no son los tribunales, porque ya “el coco” copó los tres poderes de gobierno, incluyendo el judicial. Ir al foro federal para que reivindique los derechos de la comunidad y la legalidad del perpetuo fideicomiso del Caño es poco menos que un chiste. Como no tienen fe en el Tribunal Supremo de Puerto Rico, pues los abogados van “pa’l” federal, con una acción judicial a pesar de que ese Tribunal no tiene ni debe asumir jurisdicción. Ahora la esperanza está puesta y que en el Primer Circuito de Boston. O sea, que cuando no quieres caldo, te buscas que te den dos tazas. ¿Acaso no recuerdan los estrategas que asesoran este asunto que el Tribunal Federal es la casa de los sicarios donde se entronizó la patraña de los depredadores en las pasadas elecciones y de la constante intervención “ultra vires” en nuestros asuntos de Derecho puertorriqueño? ¿Cómo es que ahora corren a pedirle su intervención? A la verdad es que en la litis de estos “turbaos” contra las turbas, el que menos corre, tumba al de alante. Macondo se queda chiquito.
¿Y cómo se queda el pueblo que sólo coge “gaznatás” y “patás” por la diestra y la siniestra? Pues, más “turbao” que nunca, pues no sabe ni a quién creerle ni a dónde ir para vindicar las injusticias y atropellos. La impunidad cada vez está más rampante y sonante. Miren quién asienta su trasero en la silla de la Secretaría de Justicia, de dónde viene el Súper de la Policía y fíjense en la trayectoria nefasta y el pedigrí de los que ostentan el poder; la mayoría, si no todos ellos, son los mismos pillos, bocones, buscones y mediocres del cartel de Rosselló. Aquí cabe ese viejo y sabio refrán que dice: “Dime con quién andas [o anduviste] y te diré quién eres.”
Es transparente y evidente que el Flojuño sigue teniendo la misma mentalidad de cuando fue Director de la Compañía de Turismo en el gabinete de Rosselló. La visión es: ¡Que venga el dinero de los mogules hoteleros! ¡Que venga la inversión en los casinos y juegos de azar! ¡Que me sigan engordando los bolsillos y los de mi Primera Dama! La transformación del paisaje de todo Puerto Rico, está en marcha a todo vapor. Llegó el “cambio verdadero”: el imperio se percola. Pronto veremos transformado el caño de Martín Peña, Ceiba, Fajardo, Loíza, Río Grande, etc., junto con Vieques y Culebra como otro “Las Vegas Strip: The Big Empire”.
Ante esta situación sólo nos resta ponernos de pie agarrados de la verdad, la justicia y la dignidad, y echarnos a caminar por el sendero de la desobediencia civil, haciendo mucho ruido y si continúan ciegos y sordos, pues agarrar los machetes. Por cierto, yo me pregunto: ¿y dónde están Los Macheteros?
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“Los derechos individuales no están sujetos al voto público; una mayoría no tiene derecho a votar la derogación de los derechos de una minoría.”
- Ayn Rand (1905 – 1982) Filósofa y escritora estadounidense de origen ruso.-
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