Elver Dugo Taims
un periodiquito periódico independientemente independiente de sátira política puertorriqueña

Las turbas, aunque se vistan de seda
[con el poder y la impunidad], turbas se quedan.

 Por “Estrella Sola”

20 de mayo de 2009

El diccionario nos define la palabra “turba” como una “muchedumbre de gente confusa y desordenada”; pero también dice, en otra acepción, que es un tipo de estiércol; lo que es, por supuesto, el excremento de los animales, que apesta bastante.

Pues en Puerto Rico el fenómeno de las turbas o de la turbidez hedionda de “muchedumbres confusas y desordenadas” es un hecho constante en nuestra esfera histórico política.

Las originales “turbas republicanas”, fueron fundadas por un malandrín ex convicto fanático del entonces líder republicano, José Celso Barbosa, que las organizó con el nombre de “Comité para la Defensa del Partido Republicano”. Eran grupos de vándalos incondicionales al recién establecido gobierno norteamericano, luego de la invasión. Los historiógrafos relatan que eran unas cuadrillas de personas “de poca o ninguna instrucción, pillos, asesinos, ladrones, vagos y pura chusma”, cuyo “modus operandi” era la violencia con propósitos políticos. Sus cuarteles estaban en el viejo matadero de San Juan y estaban protegidos por el gobierno estatal gringo, la policía municipal y el Municipio de San Juan, entonces controlado por el Partido Republicano. También se dice que algunos de sus miembros trabajaban en las dependencias municipales, de donde se robaron hasta los clavos. [Véase: José Trías Monge, Historia Constitucional de Puerto Rico, 1980.]

Como pueden ver, las turbas republicanas no han desaparecido, están vivitas y “culiando” (porque por ahí es que se les sale el excremento cuando se insultan unos a otros echando estiércol por sus bocas de comer y defecar). Los miembros del PENEPÉ son los herederos directos de aquella chusma y hoy, abunda la “chusmería”, las personas de “poca instrucción” y si la tienen, se desenvuelven como puros morones incultos, sin educación y chabacanos. Sobre “robarse los clavos de la cruz”, nos lo recuerdan los 50 ladrones de Rosselló, entre otros depredadores que andan por ahí disfrazados de ovejas.

¿Recuerdan los epítetos de Santini y Rivera Schatz contra su ahora líder, llamándole “mamao”? Pues recientemente salió otra vez el dime y direte estiercolero cuando el Gobernador ilegítimo y mal habido le dijo al jefe de los “Cenadores” que no tenía palabra y éste le rebatió con un “schatzaso” tipo turba que lo dejó turbado, boquiabierto, mudo y paralizao por un par de días, por lo que en lo que se reponía, el Infortunio se vio obligado a cancelar las reuniones que había convocado.

Y como el jíbaro dice sabiamente, “dime con quién andas y te diré quien eres”, pues a uno de los jefes de la ganga de Palacio, el tal Sagardía, acomodado en la poltrona de la Justicia, se le salió pa’fuera lo de turba, con improperios que denotan su vena de chusma, para defenderse con la sinrazón de preguntas que le dolieron directo en el hígado. El “turbado” hizo como hacen todos, cuando los cogen en pifia, se les señala o imputa alguna ilegalidad o “cogioquería”: negarse a contestar, diciendo como el gran líder, “esto se acabó” o formando una gritería para acallar a su interlocutor. El gallito Sagardía, que por su puesto debería ostentar un gran temple y “gallardía”, pues sólo se mostró con gran cobardía, tipo turba, cuando tuvo que retractarse de sus aleteos de que no iba disculparse y sí se vio obligado a pedir perdón por sus apestosos erutos [ups, quise decir “exabruptos” del “abrupto”]. Pero, como esta gente está investida de poder e impunidad, pues aunque se disculpan por sus improperios y fechorías, no pasa nada y ahí se quedan en sus puestos, “siempreparaos”, como sigue paradito el licenciado Sagardía, de la saga-de-aquel-día, en la cúspide de la justicia, sin contestar los cuestionamientos del Representante del pueblo (Vega Ramos) que lo increpó en justicia y en verdad.

Mientras, en otra turbonada capitolera, el mismo jefe de la ganga de “cenadores”, le tiraba a matar varios “schatzasos” a su homóloga de la Camarilla Labatutada, la jefezota ahijada de Labatut y de la Cucuzota, con miras a serrucharle el palo del poder. Y la señorita en cuestión (la colgadota de la Escuela de Derecho de la Universidad Católica) le contestó al “Cenador” con una invitación en una frase tan fina y elegante como su figura, diciéndole a su correligionario: “Tírate, que está llanito”, mientras le desplegaba a las cámaras de los medios, su inconfundible e inolvidable sonrisa de buzón.

El acontecimiento más reciente, en el despliegue estercolero de las turbas, fue el tiroteo mongo y fútil al edificio del Capitolio. Pero como yo ya sé leer a través de la mentada “transparencia” de estas turbas republicanas fascistas, este alegado atentado contra el Capitolio me parece que es una farsa patrañosa y maquiavélica para justificar más represión, más intervención de los FEDERALESS bajo el palio del “Patriot Act” por alegados actos terroristas y para tener la excusa perfecta para que les pongan escoltas a todos los legisladores y líderes del PENEPÉ. [Como ellos no tienen visión, sino que se les transparenta la pura ambición por el poder y el dinero, las escoltas son un marco necesario para destacar su grandeza y protegerse del miedo a los azotes de sus respectivos karmas por quehacer impuro de sus consciencias.]

Estos anexionistas alzacolas y cipayos aprendieron de sus maestros imperialistas la forma y manera de llevar a cabo las farsas de cómo “tirar la piedra y esconder la mano”. Ya es diáfano el hecho y las conclusiones históricas sobre el hecho de que el 15 de febrero de 1898 los USAmericanos se bombardearon ellos mismos su barco acorazado “Maine” en las costas de Cuba, para tener la excusa de una provocación para meterse en la Guerra Hispanoamericana con el objetivo de apropiarse de Filipinas, Guam, Puerto Rico y Cuba (que se pudo zafar de la invasión y no se lo perdonan).

Par de años después, en septiembre de 1900, ya se habían graduado de impunidad nuestras turbas republicanas y embriagadas de poder y con el manto de protección del gobierno militar norteamericano, atacaron y destruyeron el periódico “El Diario de Puerto Rico” y la residencia y persona del entonces líder de la oposición republicana, Luis Muñoz Rivera. ¿Y la justicia? Pues muy bien, gracias, ya que el gobernador militar, en vez de enjuiciar a las turbas victimarias, enjuició al propio Muñoz Rivera, triunfando así la impunidad del anexionismo de las turbas, “per sécula seculórum”.

La historia nos recuerda algunos de los impunes inolvidables eventos “mega-turbosos”, de los “operativos patrañosos” que fueron la Masacre de Ponce (1937), la Masacre del Cerro Maravilla (en la efemérides de la Constitución del ELA, en el 1978 ) y del vil asesinato, en el 2005, a Filiberto Ojeda Ríos (en la efemérides del Grito de Lares), diz que como legítima defensa, por la amenaza que representaba el anciano “terrorista” a las huestes represivas del FBI.

Ante tales eventos, y unas cuantas mentiras más, ¿cómo pudo este pueblo ser tan iluso para prestarse a coger más gaznatás, (no ya por la cara, sino por el trasero), creyéndose todas las patrañas de las turbas republicanas, para treparse a medrar vestidos de poder, ayudados por el gobierno FEDERALLL? La patraña de las acusaciones perpetradas por el malamañoso cogioquero del Infortunio, en contubernio con los FEDERALESSS, que escudado tras la farsa de las espurias acusaciones, falsas promesas y negándose a explicar toda suerte de preguntas que apuntaban a levantarle el refajo, logró echarse en la maleta al candidato pipiolo, para sacar de carrera, con puro estiércol, a Aníbal Acevedo Vilá. Esta farsa es la base que llevó al poder al gobierno ilegítimo, inmoral e ilegal que ostenta la cuadrilla de las turbas republicanas.

Vuelvo a lo del tiroteo al Capitolio y les digo que no se dejen engañar, pues estos que tirotean son las mismas turbas republicanas que acometieron impunemente contra la Procuraduría de la Mujer con la bandera pecosa como lanza y escudo y son los mismos que, entre otras siniestras fechorías y desmadres, se robaron hasta los clavos de la cruz, los fondos del SIDA y nos dejaron la deuda extra-constitucional que hoy peliagudamente nos asfixia.

Un verdadero patriota no va a lanzar tiritos mongos a un edificio vacío. Cuando se produzca un ataque revolucionario, va a ser certero.


Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas
ha sido inyectado el veneno del miedo... del miedo al cambio.
- Octavio Paz -

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