Elver Dugo Taims
un periodiquito periódico independientemente independiente de sátira política puertorriqueña

Al que no quiere caldo

 Por Tina Casanova

tinacasanova@gmail.com

18 de abril de 2009

De niña le escuchaba decir a mi madre este refrán en los momentos difíciles de tener que hacer dos veces aquello que me había negado a hacer la primera vez. O sea, que la vida tiene su forma jocosa de desquite. Este pensamiento me viene a la cabeza cuando veo y escucho las gamberradas que cometemos a diario la gente común y corriente. Y ni hablar de los políticos, líderes, dirigentes de todos los ámbitos de la vida y seres mortales de este tiempo moderno. Escucho a menudo a la gente quejarse. Somos una sociedad quejosa. Nos quejamos de la situación económica, del comportamiento de los jóvenes, del desenfreno de los adultos, de los excesos de los políticos, en fin… son tan altisonantes nuestras quejas que no nos dejan escuchar la voz de la conciencia.

¿La voz de la conciencia dije? Y… ¿alguien puede decirme quien es esa señora? ¡Ah, la conciencia! Si alguna vez existió, debe haber estirado la pata. Porque la señora Conciencia junto a su esposo, el señor Sentido Común hace tiempo dejaron de formar parte de nuestro diario vivir. Vivimos en un mundo rodeado de inconciencia y actuamos a veces sin pizca de sentido común.

En mi casa me tienen ojeriza. Y es que últimamente me han entrado unas ansias de reciclar que todos confunden con tacañería crasa. Me voy de coxis, me quedo sin galillo tratando de explicar que correr de habitación en habitación apagando las luces que la flojera generalizada deja encendida, no tiene nada que ver con el monto de la factura de energía eléctrica. ¿Quién quiere escuchar un discurso más sobre contaminación, el boquete de la capa de ozono, el calentamiento global y todas esas zanganerías que se me han metido últimamente en la cabeza? Igualmente me pasa cuando en las filas del supermercado saco mi retahíla de bolsos de tela para echar los productos. Me miran como a una extraterrestre acabada de bajarse del platillo volador. “Es por lo del petróleo” digo a manera de disculpa, a sabiendas de que hablo sueco. ¿A quién le va a mover un diente escuchar que una bolsa plástica que no utilicemos, es un escombro menos que acabará en las corrientes de aguas o en el estómago de un delfín? Y ni se diga del petróleo que dejarán de vender las petroleras para fabricarlas. Cuando recojo papeles impresos por un solo lado para imprimir direcciones, recetas y cosas sin mayor importancia, dicen que la crisis económica se ha llevado mi cordura. Pero… ¿qué saco con explicar que un papel que no se arroja a la basura teniendo aún utilidad, son árboles que se salvarán de ser cortados? Y qué cuando compré vasos y platos de aluminio porque decidí que no compraría un solo envase desechable para las fiestas y reuniones. Ahí fue el colmo; “pasada de rosca”, dijeron al unísono. ¡Ah! ¡Señora Conciencia, señor Sentido Común, vengan en mi auxilio! Sin ustedes, el mundo se ahoga en basura y por el roto de la capa de ozono caeremos todos al abismo de la insensibilidad y el caos.


Si mi madre estuviera viva, Dios la tenga en Su santa gloria, diría que “el mundo anda perdido y no hay quien lo desyerbe”. Pero yo sigo aferrada a la esperanza, ¡qué remedio! Todavía puedo gritar, que amígdalas no me faltan, para apelar a la conciencia y al sentido común y resucitarlos de sus tumbas si es necesario. ¿Será por la falta de este distinguido matrimonio que el mundo cada vez más anda patas arriba? A veces me ha dado por pensar que ahora nos educamos más y nos sensibilizamos menos. Nada, cosas que les da por hacer a los que no tenemos nada más en la sesera que pensar en musarañas y pajaritos preñados.


De ahí la manía de hacer ejercicios de lógica que en vez de aclararme las cosas me las complica. Si ya los países están delimitados oficialmente, y cada uno de ellos tiene un espacio bien plantado en el mapamundi, ¿porqué tienen que existir los ejércitos y las invasiones? ¿Es que los gobiernos no han llegado a comprender que el tiempo de “al garete”, cuando el mundo no era de nadie y todos se lo disputaban como si fuera un pedazo de pastel, ha pasado a la historia? Y que conste, no creo en las fronteras y pienso que la tierra, los mares, los cielos, los minerales y el petróleo deben ser patrimonio de la humanidad y no de dueños particulares. Se me gastan las neuronas pensando en la estupidez esa de que un gobierno emplee millones en estudios científicos e investigación para buscar la cura para las enfermedades, cuando ese mismo gobierno no lo piensa dos veces a la hora de arrojar una bomba y despachar a las regiones celestiales a miles de personas sanas y con deseos de vivir. Podemos hacer un ejercicio como este y llegar hasta el infinito con las respuestas que la lógica no puede analizar.

Pero ¡que va! Cuando la señora Conciencia y el señor Sentido Común decidan resucitar de entre los muertos, como hizo Jesús, tal vez podamos aclarar tantas dudas en un mundo que, como decía doña María, hay que desyerbar.


18 de abril de 2009

Oprima aquí para comentar este y otros artículos

o escríbanos a elverdugo@elverdugotaims.com (los emails no necesariamente serán publicados)

 

 

Patrocina a nuestros auspiciadores.
Ellos hacen posible que recibas el TAIMS gratis.

All articles herein copyright; "Elver Dugo Taims".