Elver Dugo Taims
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Declaran política pública la experimentación humana en Puerto Rico
 
Asegura participación de mujeres durante trabajo de parto

7 de abril de 2008
Por Marta Villaizán Montalvo
Vínculo relacionado: Más sobre la experimentación humana en Puerto Rico (por Licenciadad ALeida Centeno   8 de abril de 2008))

La Secretaria de Salud Rosa Pérez Perdomo firmó el pasado mes de febrero de 2008 una
orden que establece como política pública la realización de pruebas rápidas de VIH en las salas de parto de todos los hospitales del país.

Con este mandato, Puerto Rico le provee al Instituto Nacional de la Salud del Gobierno de Estados Unidos las mujeres puertorriqueñas que participarán en por lo menos tres experimentos raciales para valorar pruebas y tratamientos cuya eficacia todavía no ha sido demostrada.

Pérez Perdomo dijo en conferencia de prensa, "que cuando lleguen a parir las mujeres que no puedan evidenciar que se han hecho pruebas de VIH durante el embarazo, se les ofrecerá una prueba rápida".

Según la titular, de resultar positiva la prueba, la facilidad hospitalaria tiene que suministrar los medicamentos antivirales pertinentes.

"Este tratamiento se brindará de acuerdo con la Guía de Recomendaciones para la Reducción de la Transmisión Perinatal del VIH", concluyó Pérez Perdomo.

Pero los medicamentos que tiene que suministrar la facilidad hospitalaria no son seguros ni mucho menos efectivos.

Así lo señala la citada guía, publicada en la página oficial del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés).

"La información incluida en esta guía no necesariamente significa que un producto en particular, su etiqueta o indicaciones han sido aprobados por la FDA. Los términos seguro y efectivo podrían no tener el mismo significado que tienen según los criterios legales de la FDA para la aprobación de un producto", revela el documento.

FALSOS POSITIVOS

Para examinar la eficacia de la llamada prueba rápida OraQuick VIH 1/2 y su aceptación en etapa avanzada del embarazo y durante el trabajo de parto, las mujeres puertorriqueñas participarán en el experimento con la numeración PACTG P1031.

OraQuick es una prueba oral que usa fluido recogido de la boca para detectar el VIH.

"Tecnicamente es igual a las pruebas tradicionales", asegura la compañía OraSure Technologies, "pero tiene la ventaja de que es más facil de realizar y el resultado está disponible en unos minutos".

Sin embargo, desde su aprobación por la FDA para uso médico en marzo de 2004, OraQuick ha producido un incremento del número de falsos positivos.

Así lo evidencian dos informes publicados por las autoridades sanitarias de San Francisco y Nueva York en diciembre de 2005.

"Las clínicas públicas de San Francisco han registrado desde mayo un total de 49 'falsos positivos' en personas que realmente no habían contraído el virus de VIH, mientras que en los centros de salud de Nueva York los resultados falsos han pasado de los 10 que se contabilizaron en octubre a 30 en el mes de noviembre", decía el 9 de diciembre de 2005 el periódico The San Francisco Chronicle, citando los informes.

A pesar de esta complicación, tanto el Departamento de Salud de los Estados Unidos como la FDA estuvieron de acuerdo en que el aumento en los falsos positivos no era un motivo para abandonar la utilización de este producto.

De manera inadmisible, los expertos de ambas agencias señalaron que OraQuick es una herramienta útil para luchar contra el Sida y añadieron que, "lo importante es que los pacientes y los médicos sepan que un resultado positivo debe ser confirmado posteriormente con otro tipo de prueba".

Pero en el momento del parto, periodo de gran intensidad emocional en la vida de la mujer, no hay tiempo para esperar por una prueba confirmatoria.

VENENOS AUTORIZADOS

Las mujeres puertorriqueñas con un resultado positivo y también las mujeres sanas que obtengan un falso positivo, participarán en dos experimentos patrocinados por el Departamento de Salud de los Estados Unidos.

Uno de esos experimentos, el PACTG 324, busca evaluar la tolerancia de la Zidovudina (AZT-Retrovir) durante el trabajo de parto en mujeres infectadas con el VIH. El otro, ACTG 316B, busca determinar si la Nevirapina previene la transmisión del VIH de la madre al niño.

Tanto la Zidovudina como la Nevirapina, medicamentos antivirales que la Dra. Pérez Perdomo llama terapia "pertinente", son conocidos a nivel internacional como venenos autorizados.

Sobre la Zidovudina dice la página, The Body - The Complete HIV/AIDS Resource:

Los efectos secundarios incluyen dolores de cabeza, fiebre, escalofríos, dolores musculares, fatiga, náusea y decoloración en las uñas.

• Está asociada con alteraciones de varias células en la sangre mediante supresión de la médula ósea resultando en anemia (contaje bajo de células rojas), y/o neutropenia (contaje bajo de células blancas).

• Existe el potencial de adquirir anemia severa que requiere transfusión de sangre.

• El uso prolongado ha sido asociado con miopatía sintomática (daño muscular).

• Su toxicidad es potencialmente fatal: 1) pancreatitis (inflamación del páncreas), que puede amenazar la vida y causa dolores en el estómago y en la espalda, con náuseas, vómitos y sangre en la orina. 2) acidosis láctica (acumulación láctica en la sangre y balance anormal de bases ácidas), que causa fatiga persistente, dolores abdominales o distensión, náusea/vómitos, hígado agrandado y grasoso y dificultad al respirar.

• Daño genético: produce mutaciones y rupturas cromosómicas, (deformaciones en bebés).

Con respecto a la Nevirapina, la citada página señala lo siguiente:

• Los efectos secundarios incluyen dolor de cabeza, náusea, vómitos, fiebre, y sarpullido.

• El sarpullido es un efecto secundario serio que puede amenazar la vida: ampollas, lesiones orales, conjuntivitis (irritación o hinchazón de los ojos, que si no se trata puede resultar en la pérdida permanente de la visión), hinchazón, dolores musculares o de las coyunturas, fiebre y sensación de enfermedad general.

• Provoca un aumento en los niveles de enzimas del hígado: reacciones de la piel severas y amenazantes a la vida y hepatotoxicidad (daños al hígado), incluyendo casos fatales de cada una.

• Las mujeres embarazadas tienen un mayor riesgo de serios daños al hígado.

El síndrome de Stevens-Johnson afecta a madre y a hijo que toman nevirapina. En el síndrome de Stevens-Johnson, los síntomas sistémicos son severos y las lesiones son extensas, comprometiendo múltiples áreas corporales, especialmente las membranas mucosas. La necrólisis epidérmica tóxica incluye ampollas múltiples y grandes que se aglutinan, seguidas por desprendimiento de toda o la mayor parte de la piel y de las membranas mucosas. Más fotos e información en: http://liamscheff.com/content/section/6/31/

USANDO LAS MINORIAS

Pero a la Secretaria de Salud no se le ocurrió por sí sola declarar política pública la experimentación clínica con las mujeres puertorriqueñas.

Su acción forma parte del Plan del Instituto Nacional de la Salud para investigaciones relacionadas con el VIH, en minorías étnicas y raciales.

Partiendo de la premisa equivocada de que las personas hispanas o latinas tienen más probabilidades que las personas "blancas" de contraer el Sida, el plan del Instituto Nacional de la Salud justifica y auspicia la experimentación humana con esta población.

"La prevalencia de la infección con VIH en las comunidades minoritarias es desproporcionadamente más elevada que en las comunidades mayoritarias", señala el documento oficial publicado en la página de la Oficina de Investigación sobre el SIDA (OAR por sus siglas en inglés).

"El número cada vez mayor de casos de Sida en esta población subraya la importancia de que se realicen investigaciones para definir y utilizar los factores culturales, sociales y contextuales que afectan los comportamientos que conllevan el riesgo de contraer el VIH", añade el documento.

Como parte del Plan, en agosto de 2007 el CDC publicó la Hoja informativa sobre el VIH/SIDA entre los hispanos o latinos, que casi parece inspirado por el movimiento eugenista que dominaba en los Estados Unidos a principios del siglo 20.

Fundamentado en la ideas racistas y de exclusión social que caracterizaba a ese movimiento en el pasado, el CDC asegura en el presente, "que los factores de riesgo de contraer la infección por el VIH varían según el país de nacimiento".

El CDC es especialmente discriminatorio con los puertorriqueños que vivimos en Puerto Rico.

Según el CDC, "el consumo de drogas inyectables continúa siendo un factor de riesgo importante entre los hispanos y latinos, especialmente los que viven en Puerto Rico"

"Los usuarios de drogas en Puerto Rico tienen más probabilidad de compartir jeringas, algodón y agua para enjuagar y de inyectarse con más frecuencia que los usuarios de drogas hispanos o latinos que viven en el área continental de los Estados Unidos", afirma el CDC. "Estos usuarios también tienen más probabilidades de realizar conductas de alto riesgo, tales como las relaciones sexuales con múltiples parejas, relaciones sexuales sin protección con hombres y mujeres o a la intimidación sexual cuando están bajo la influencia de las drogas o el alcohol", añade.

Para disminuir la incidencia de VIH en hispanos y latinos como nosotros, el CDC ha desarrollado una serie de actividades entre las que se destaca el Research Fellowships on HIV Prevention on Communities of Color.

Este proyecto, que incluye a Puerto Rico, auspicia estudios epidemiológicos sobre el VIH en comunidades de color y contrata a jóvenes investigadores que pertenecen a razas o grupos étnicos minoritarios, (es decir, del mismo color), para llevar a cabo investigaciones multidisciplinarias vinculadas con VIH/SIDA.

En otras palabras, porque los puertorriqueños no cumplimos con los mínimos requisitos de limpieza y aseo y tenemos predisposición por origen nacional al comportamiento sexual de alto riesgo que ayuda a propagar el Sida, el CDC realiza actividades con el fin de modificar nuestra conducta y auspicia experimentos para evaluar drogas como la Zidovudina y la Nevirapina y dispositivos médicos como la prueba rápida OraQuick para que otra gente los use.

En momentos en que se cuestiona la intervención indebida del Gobierno Federal en los asuntos políticos y sociales de Puerto Rico, el uso para la experimentación de las mujeres puertorriqueñas y sus niños por nacer, es un crimen por parte de las autoridades de los Estados Unidos que no puede pasar inadvertido.

La Secretaria de Salud Rosa Pérez Perdomo, como persona en posición de autoridad, debe revocar la orden que establece como política pública la realización de pruebas rápidas de VIH y los experimentos con sustancias tóxicas en las salas de parto de todos los hospitales del país.

Marta Villaizán Montalvo
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