Elver Dugo Taims
un periodiquito periódico independientemente independiente de sátira política puertorriqueña
26 de marzo de 2008

30 de marzo de 2008

 

Moral en calzoncillos

Comentario

“El pueblo debe conservar la calma y darle tiempo al sistema, particularmente a los procesos judiciales para que funcionen. Cada uno de los involucrados en el proceso debe cargar con su responsabilidad.

“La responsabilidad es aún mayor para quienes ocupan posiciones de liderato en la sociedad ya que nuestro comportamiento sirve de ejemplo a aquellos quienes nos observan y esperan de nosotros guías de cómo manejar situaciones tan difíciles como ésta.
 
“Eso es lo que debe guiar las actuaciones de todos, particularmente de los que tenemos la responsabilidad y el privilegio de ocupar posiciones de servicio a los demás... El País está por encima de nosotros como individuos”
 
Quien así se expresara el sábado 29 de marzo de 2008, un día después de que Aníbal Acevedo Vilá, el de las rodillas blanditas ante los federales a los que tanto se les enfrentara de la boca pa' fuera durante los últimos dos años, no es otro que el juez presidente del Tribunal ¿Supremo? de Puerto Rico, Federico Hernández Denton. De que tiene razón en par de las cositas qure dice, vale.
 
Pero lo que me rejode la paciencia es que este ¿togado supremo? también le explicó a la prensa las disposiciones constitucionales por las que se rige el proceso de residenciamiento de un gobernador, y señaló que la Constitución no contempla que un juez presidente se inhiba de dirigir el juicio político que se llevaría a cabo en el Senado. De esta forma, aunque la Legislatura anunció que descartó la idea de residenciar a Acevedo Vilá, de ser necesario él participaría del proceso aun cuando Acevedo Vilá se desempeñó como su oficial jurídico cuando comenzó en el Tribunal Supremo.
 
Y ahí es que está la pendejada. En eso de "de ser necesario".
 
Porque eso me trae a la memoria que es precisamente una maldita regla de "necesidad" lo que el Federico del Supremo utiliza para justificar la participación en el caso del Paseo Caribe de la ex-Excretaria de Justicia que ahora funge como jueza asociada del mal llamado Tribunal ¿Supremo? de Puerto Rico. No olviden que esta señora está embarrada de pies a cabeza en el otorgamiento de los permisos irregularísimos y hasta ilegales para la construcción del infame y notorio megaproyecto. A la doña la salpica la corrupción... y se le permite seguir actuando en contra del pueblo puertorriqueño desde su poltrona de jueza.
 
Por eso es que en lo relacionado con Aníbal Acevedo Vilá y un posible residenciamiento, luego de que este se entregara a las autoridades federales y le radicaran cargos que, más que criminales, parecen administrativos (y en realidad, poco nos importa si va preso o no por estos), Hernández Denton tiene que hacer lo mismo que tiene que obligarle a hacer a la corrupta Anebelle Rodríguez en el caso del Paseo Caribe: hablar cuando las gallinas meen.
 
Si el Juez Presidente del Tribunal ¿Supremo? no ha sido quien para ordenar la inhibición de Anabelle Rodríguez  en el caso de Paseo Caribe, con su conocido historial de haber sido la sastre jurídica, no digo yo de Sila, sino de los desarrollistas, especialmente de Arturo Madero, no hace falta el Rey de España para que le diga: ¿Por qué no se calla? Yo, un simple plebeyo sin abolengo, se lo digo desde nuestra página cibernética.
 
El juez presidente de ese Tribunal ¿Supremo?, al cual los federales des-supremizan cuando les viene en gana, es el primero que debe desempeñar su responsabilidad y separar del caso Paseo Caribe a la ahora jueza asociada. En ella tiene un buen caso para residenciar a alguien. Y después, si la situación lo amerita, participar en el residenciamiento del otro, si se diese. El juez presidente de ese Tribunal Supremo, al cual - repito - los federales des-supremizan cuando les viene en gana, es el primero que debe poner en práctica eso que predica en sus declaraciones.
 
Oiga, y si encuentra que el residenciamiento es un "castigo exagerado", que tenga al menos la decencia de ponerle a la ex-excretaria de justicia un tapón de "crazy glue" en la boca y le ate las manos con "duct tape" para que no opine, de forma oral ni por escrito, en nada de lo que esté relacionado con Paseo Caribe o su socio en asociada sociedad, Arturo Madero, o ambos.  Una vez tome medidas en cuanto a ella... entonces podré tomar en serio sus declaraciones.
 
Mientras tanto, el Federico del Supremo predica la moral en calzoncillos.
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