Pedro Rosselló, ingeniándoselas siempre para dar algún tipo de tumbe (o séase que se sea siendo: para no dejar de robar y curar su cleptomanía sucumbiendo a ella), ahora se ha asociado con la Fundación Ana G. Méndez para regalarnos una biblioteca en la cual se archivarán todos los documentos importantes de sus 8 años como maladministrador de la colonia y permitir el pillaje mayor al que han sido sometidas las arcas del pueblo de Puerto Rico en toda su historia colonial. A la verdad que la creatividad ladronil de este elemento es admirable.
Este nuevo embeleco, nueva locura o más reciente tumbe (como usted prefiera llamarle) de este indeseable tiene un precio estimado de $3.5 milloncejos (se supone que la mitad provenga de fondos legislativos - que no son otra cosa que el dinero del pueblo de Puerto Rico - y es de esperarse que el resto se lo de la Fundación Méndez, que también donara los terrenos para la edificación. Esta Fundación está presidida por José Méndez, el hijo de la educadora cuyo nombre lleva la fundación, y pene... pé de clavo pasao).
No puedo evitar comentar el apetito insaciable por los dineros que no le pertenecen que tiene ese pirata que saqueó todas las agencias del gobierno de Puerto Rico y todo lo que pudo de los dineros federales asignados a ellas, y que salió corriendo de Puerto Rico el mismo día que finalizaba su maldito mandato, para asegurarse que la parte que le tocaba de los dineros robados había sido depositada proporcionalmente en sus cuentas de ultramar (por eso fue primero a Europa, luego a Centro America y después a unas islitas del Caribe, famosas por abrir cuentas bancarias sin muchas preguntas).
Pero continuando con el tema que nos concierne, se anuncia que la Biblioteca, además de ser una recreación de los espacios que El Pedrófugo Rosselló ocupó en la Fortaleza, también será un lugar de estudio sobre el exgobernador y sus contribuciones (¿incluirá la institucionalización de la corrupción y el pillaje en el ejecutivo promovido por "ecce uomo"?).
Esa Biblioteca es apoyada por nosotros siempre y cuando se haga de forma honesta (que es como pedirle peras al olmo porque eso de la HONESTIDAD no figura en el vocabulario ni en los valores trastocados del demente Cenador por Arecibo residente en Virginia).
Si lo hacen honrando la verdad, a mi no me importa que la legislatura "oculta entre las sombras" le haya asignado dinero nuestro para que el tipo tenga un mausoleo. Digo si ya tiene un mamaoLeo, pues dejémoslo que tenga uno Leo mauso).
Lo primero que se le debe exigir es que tiene que incluir todos los documentos con los que se agenció la pensión fatula en exhibición, como la Constitución de Puerto Rico en el Cacapitolio. De igual manera debieran exhibirse todas las sentencias a todos sus ayudantes y jefes de agencias que fueron convictos por el pillaje durante su incumbencia.
También hay que exigirle que tenga un Museo de Cera, a lo Madame Tussaud, que sea una réplica de la Fortaleza y que las escenas representadas incluyan figuras de cera de los protagonistas.
En el mismo deben aparecer escenas como las de Angie Rivera monicalewinskiando a Cuqui Ventura en su oficina en la fortaleza, contigua a la de su desquiciado jefe.
También tiene que estar la escena de René Vazquez Botet, Marcos Morell y Advado Cifuentes trazando la estrategia de como sacarle chavos a los empresarios, desarrollistas y contratistas a cambio de otorgarles subastas y darle permisos de construcción a cambio de una sustanciosa cantidad de dinero para el PeNe... Pé, de la cual ellos sustraerían el diezmo para depositarlo en sus arcas personales. Una de estas escenas debe incluir a José Cobián entregándole parte del dinero del botín recogido en la operación SuperTubo mientras de los abultados bolsillos de atrás del pantalón del extesorero del PeNe...Pé se caen billetes de a $100.00.
En esta réplica de la Fortaleza deberá aparecer el closet en el cual se encontraban más cajas de zapatos que pares tenía Imelda Marcos, cuyo contenido era dinero en efectivo en vez de calzado.
Un "must" del Museo de Cera es la habitación privada en la cual el Pedrófugo se reunía con Zoé Laboy y a Zorayda Buxó cuando las citaba a la Fortaleza, de forma individual o juntas.
Tampoco puede faltar la escena de Pedro espatarrao en calzoncillos - o hasta esnú - en un futón en su cuarto mientras Maga le abanica las pelotas, practicando para la próxima aparición pública en la cual aparecería como esposa abnegada, abanicándole el rostro a su marido mientras lo mira con cara de orgasmo eterno y el asume una posición de emperador romano o futuro autoproclamado dios.
Otra escena que no puede quedarse fuera es la de Maga cogidita de la mano de Angie Rivera camino al Jaguar que se compró con los dineros extorsionados la exsecretaria personal del Pedrófugo. Esta escena evocaría una de las muchas escapadas que se daban juntitas al Spa del Condado donde iban a masajearse, entre otras cosas que hacen en esos sitios.
En todas estas escenas debe aparecer una estatua de cera de El Pedrófugo Pedro el Loco Rosselló mirando para las mismas ventas del carajo y haciéndose el loco, que todo el mundo sabe que no le cuesta mucho trabajo, o el pendejo, que tampoco le cuesta un esfuerzo muy grande.
Pero la escena que si no debe faltar es la de Pedro, Maga, sus hijos y los últimos ayudantes que quedaron en la Fortaleza meándose fuera de los inodoros, usándo las cortinas de la sala y de todas las habitaciones como papel sanitario o servilletas, o las dos cosas a la misma vez y en cualquier orden.
¡Ah, cuantas muchas más escenas podrían incluirse en el Museo de Cera de Pedro el Loco en la biblioteca anunciada! Podríamos ver a la primera dama relamiéndose con el tumbe a PRISMA y junto a Fajardo celebrando el triunfo de su campaña de robarle a los niños primero. O a Raymond Rivera planchándole la ropita a Pedro. A Pedro en posición fetal, tumbado en la cama con un ataque de depresión cuando su locura y bipolaridad comenzaron a manifestrase de forma dramática que le impedía presentarse en público. Y a Pedro atracándose de pepas para corregir sus padecimientos siquiátricos: reales o inventados debido a su megalomanía y narcisismo. O las bebelatas que hacía la primera pandilla, digo, la primera familia, en los predios de la Fortaleza con sus ayudantes, empresarios, funcionarios y alcaldes corruptos que idolatran una basura como esa.
¡Ah, si es así como harían la biblioteca, pues entonces si! No hay nada más que hablar!
Después de todo, Luis Ferré se las ingenió para que el pueblo de Puerto Rico por medio de legislación le pague por el mantenimiento de un Museo donde la millonaria familia ponceña pueda albergar su colección privada sin gastarse ni un penique, y Hernández Colón tiene asignados casi medio millón de pesos anuales (mientras a Casa Aboy le niegan $80,000) para la cual todavía anda buscando la primera piedra y que en realidad, poco importa si existe o no, si, a fin de cuentas - como dice Carlos Gallisá -: ¿qué documentos importantes o trascendentales a nivel histórico o nivel mundial puede tener un gobernador colonial que merezcan una costosa biblioteca en vez de un triturador de papeles o ser reciclados en papel de inodoro?
El caso de El Pedrófugo es uno muy especial ya que la Biblioteca Rosselló muy bien podría ser en Puerto Rico el equivalente al Museo de Al Capone en Chicago, que tanto gustaba a Víctor Fajardo. Y puede quedar como un monumento a la corrupción y al pillaje y como una enseñanza y recordatorio para las futuras generaciones de lo que fue el peor gobierno de nuestra historia, dirigido por un individuo que solo pasará a los anales como una mancha imborrable que no se puede permitir que se repita. Ni por él ni por imitadores, que aunque no le lleguen ni a los tobillos, están por ahí choretos.