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un periodiquito periódico independientemente independiente de sátira política puertorriqueña
24 de noviembre de 2006                     San Juan, Puerto Rico
 
 
Apesta a colonia
 
 
 
HACIA LA EXTINCIÓN DE LA VEJEZ EN PUERTO RICO
por: Laver Ruga
 
   Me pregunto, ¿acaso existe en Puerto Rico una agenda contra los envejecientes y los retirados para que desaparezcan de manera segura, aunque paulatina? Veamos:
 
  1. ¿Ha pensado usted que con el auge del teléfono celular han ido desapareciendo de manera acelerada los teléfonos públicos y los que quedan reciben poco mantenimiento por parte de la compañía privada a la cual el Gobierno de Puerto Rico entregó nuestro patrimonio? Bueno, muchos envejecientes dominan la tecnología del celular, pero la mayoría no la domina ni puede pagarla con sus altos costos y los sueldos de hambre del retiro o seguro social. Ante una emergencia, un envejeciente confrontará serios problemas para hallar un teléfono público cercano, que le sirva, que no le coma las pesetas (muy raro…) y que le brinde ese servicio social con la calidad que estábamos acostumbrados antes del tumbe de la Telefónica. Objetivo: Muérase antes de que alcance un teléfono.


  1. La mayoría de las enfermedades aparecen cuando estamos retirados y nuestro ingreso ha bajado de manera dramática. Los costos de las medicinas se disparan cuando la mayoría de las investigaciones que generaron esos medicamentos fueron sufragadas con fondos públicos- estatales y federales- a los cuales aportaron los envejecientes en su época productiva a nivel laboral. El gobierno no interviene con estos costos de medicinas que dejan en la prángana a la mayoría de los envejecientes, entre gastos médico hospitalarios y cuido. Si no les sobra el dinero excepto para sobrellevar enfermedades, ¿les sobrará dinero para nutrirse bien, disfrutar el arte, ir a festivales de cine, viajar, vivir holgadamente o sin preocupaciones? Objetivo: Viva para medicarse y sostenga sobre sus cansados hombros la pesada y despiadada industria farmacéutica que los explota.


  1. ¿Algún legislador se ha cuestionado el impacto del IVU en la población envejeciente y su costo de vida? ¿Alguien se ha preocupado? “Ivu una vez un país que de pronto amaneció sin viejos. Cada mirada despreocupada de un joven del presente anunciaba su futura extinción.” Objetivo: Progreso versus seres humanos; falta de equidad y justicia social como meta gubernamental.


  1. Si esta fuera una novela de Saramago, el escritor portugués, un funcionario público del Registro Demográfico en el año 2015 hallará un día un legajo secreto en el cual se enlistaron todos lo muertos en un período breve de dos años. Todos tenían más de sesenta años, y lo curioso es que en vista de que era masiva su desaparición, como una epidemia, el Gobierno optó por contratar actores que sustituyeran a los ancianos en las oficinas médicas, en las farmacias, en los bancos de Plaza Las Américas, en los núcleos familiares y en otros lugares en los cuales solían sobrellevar sus existencias paupérrimas.

 
      Lo sospechoso fue que por primera vez el arte dramático se convirtió en una profesión lucrativa para sus actores, y las universidades empezaron a darle importancia a los estudios de Teatro más que a Ciencias Naturales. El hombre del Registro Demográfico se dio a la tarea de descubrir un complot oculto por el gobierno. Llegó a registrar 300,000 actores que fingían ser abuelos, sujetos del ocio en la ciudad o pacientes y moribundos. Cada uno quedó documentado fotográficamente: antes y después del maquillaje transformador. Después de 10 años, el empleado del registro fue a la televisión y ante el noticiero de la tarde reveló su hallazgo. Al salir de la estación, un carro lo interceptó y lo secuestraron. Dicen algunos pocos testigos, que luchó con sus captores. Nunca se halló su cuerpo. Un día de abril cinco años después, su esposa encontró una llavecita de correo que la llevaría hasta las evidencias que levantó su marido y que se creían desaparecidas. Ese mes se fueron al exilio casi 60,000 actores antes de que les acusaran de asumir falsas identidades, falsificación de documentos y complicidad. Sabían que el argumento de que “siguieron instrucciones” ya no era válido en el Tribunal de la Haya”, sencillamente, escaparon. Otras oleadas migratorias de actores dejaron al país huérfano de teatro. De vez en cuando llegaban cartas de lejos que se referían al pasado como la época de Oro de nuestro Teatro Nacional. Realmente era la Época de la Supresión de la Vejez, pero como todos sabemos, la historia oficial la cuentan los poderosos.
 
 

 

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