La otra noche llegó a mi restaurante Pedro El Loco, el Cenador por Extorsión por Arecibo. Como es su costumbre, venía acompañado de par de narcolegisladores anexionistas, dos lameanos, una lameana, y una o dos basuritas más de esas que aún se le pegan a ese delincuente.
Yo sólo lo vi como un cliente más, aunque por sus ojos vidriosos como pescao de frizer o gato que lambe aceite, debí sospecharme o esperar alguna locura suya. De hecho, mandé a remover todo el efectivo de la caja registradora a la caja fuertísima e instruí a los meseros y meseras para que alertaran al resto de los clientes sobre los personajes que nos visitaban encabezados por quién los encabezaba. Una vez fueron advertidos, nuestros clientes escondieron sus prendas - por baratas que fueran - y pusieron en lugar seguro el efectivo que llevaban encima. Nosotros les pasamos unas notitas pediéndoles su indulgencia a los mismos por nuestra decisión de servir en vajilla sanitaria desechable, explicándoles que queríamos evitar el robo de platos, copas y cubiertos por parte de la cuadrilla lidereada por El Loco. Les aseguramos que, una vez los indeseables se fueran, nuestro servicio volvería a la normalidad.
El caso es que el grupo pidió todo lo que pidió, comió todo lo que comió, bebió todo lo que bebió y, cuando se les presentó la cuenta, Pedro El Loco y Ladrón de Pensiones (entre otras cosas) insistió en pagarla, pero no con el IVU establecido por ley y si con con el impuesto establecido por él, así, a puro güevo.
"Yo no voy a pagar lo que ustedes dicen que debo pagar... Así que mire a ver que va a hacer", advirtió el obviamente empepado exRobernador.
"A pues si no va a pagar, me tiene que devolver la comida... lo mismo sus acompañantes."
En tono desafiante Pedro El Loco me dijo. "Vamos a ver. Mire a ver que hace"
Al observar su actitud yo llamé a varios de mis corpulentos rebotadores ("bouncers") quienes sacaron a los integrantes de la pandilla al callejón en la parte posterior del negocio.
"Que van a hacer ustedes ahora, ¿se puede saber?", preguntó el cabecilla.
"Vamos a vernos obligados a obligarle a que nos devuelva la comida si va a seguir insistiendo en no pagar el importe total con el IVU."
"¡Ja! ¿Y como van a hacer eso?", dijo el soberbio Siamés del Diablo.
"Muy fácilmente", le dije a la vez que le di la señal a los "bouncers" para que procedieran con la "Operación Recuperación".
Fue aquí cuando dos de ellos cogieron a Pedro El Loco y le quitaron los pantalones y los calzoncillos y lo doblaron por la cintura.
Una vez en esa posición, el rebotador paltaim ("bouncer" a tiempo parcial), que en su vida real es obrero de la construcción, mezclador de cemento a pala, conguero bestial de conjunto de bomba y plena, y urólogo frustrado, le introdujo por el ano su mostruoso, totemtelúresco y anacóndico dedo corazón con forma de guineo mafafo sobrecrecido. El grito de dolor - o de placer - no se oyó puesto que, como medio de precaución para no llamar la atención, el "bouncer" le tapaba la boca con la otra mano. De sus rojizos ojos vidriosos se derramaron dos lagrimones.
Cuando los secuaces vieron esto, de inmediato inquirieron, aterrados, que qué le hacíamos a Pedro.
"Lo vamos a hacer vomitar lo que se comió si no lo paga....y después les toca a ustedes", les dije.
"¡Pero yo creo que se equivocaron de extremo y de orificio!", gritó con voz asexual uno de los del séquito.
A lo que el "bouncer" le dijo: "¡Oh, no! ¡Deja que se lo saque y se lo meta en la boca, pa que vea como vomita porque vomita."
Y en el momento en que iba a proceder con ese acto pude oír las voces de los otros ofreciéndose a pagar lo de ellos... y con intereses, prometiendo no volverlo a hacer y hasta negando conocer a su jefe. Y ¡poder de Dios, me desperté del entretenido y placentero sueño.
Lo soñé hará como tres semanas y ahora resulta que ayer, 15 de noviembre, el día de la imposición del IVU, sucedió algo similar a mi sueño, con la única diferencia que el tipejo se salió con la suya - por el momento - y no llegó al final feliz del sueño mío.
Ahora bien, lo que hizo en Margarita's este truhán acompañado de una ganguita de incompetentes lameculos incondicionales que le siguen - unos guiñapos de hombrecillos y mujerzuelas que manipula como le da la gana - no es más que una muestra de la locura de este tipo: el está decidido a que el mundo (al menos Puerto Rico) tiene que ser como él quiere y que las leyes que existen son SUS leyes y que hay que aguantarle cuanta pendejada se le ocurra. Y aunque el maldito IVU es creación y promesa de campaña de Pedro (aunque puesto en efecto por Anibalín quien lo combatía en su campaña y se iba hasta el cu...ello prometiendo que no lo impondría), ahora el muy cab...ezón se hace el atr-IVU-lado para montar un apestaculo de esos que él sabe montar.
En la situación surgida en Margarita's (mi tocaya) yo lo menos que hubiera hecho fue lo que le hicimos en el sueño. Lo otro hubiera sido haberlo botao como bolsa de lo que es (con el perdón de la "mielda"), sin haberle cobrado la cuenta... después de haberle explicado a la clientela presente que "este esperpento que se encuentra aquí no quiere pagar su cuenta completa y queremos informarle que por dicha razón le estamos echando de nuestro establecimiento junto con esta camarilla que le acompaña y que en lo sucesivo todos son personas nongratas en nuestro establecimiento, al cual no podrán regresar, ni invitados por terceras o cuartas personas". De hecho, hubiera identificado por nombre a cada uno y cada una de los títeres y títeras que con él acudieron a almorzar.
Ya está pasado de que se le pare el caballito a este indeseable delincuente que todavía campea por ahí por sus respetos porque tenemos un ejecutivo que no le pone respeto, que parece asustado ante cualquier acción de El Loco y que, para colmo, ha adoptado gran parte de sus compromisos de campaña como el maldito IVU... entre muchas otras cosas. ¡Pedro El Loco no puede andar impune por ahí como si él fuese el amo de Puerto Rico... como si fuese intocable! ¡Tóquenlo ya! Delitos cometidos tiene de más... pero parece que es más el miedo que le tiene el ejecutivo.
Ya es hora de que detengan a ese pilemielda y las otras pilemieldas de todos los sexos que aún le siguen. Una vez preso, Pedro El Loco no estará atrIVUlado y tal vez la dosis diaria o semanal o anual de sus nauseabunda presencia en nuestras vidas se reduzca razonabilísimamente, aunque tendremos que pagar por su estadía en prisión... ¡que carajos, como quiera nos saldría más barato!