El primer avestruz es el independentista, medio eñangotao y pregonando una estricta nación para sus añorados súbditos. El participa desde antaño en las elecciones coloniales, así contribuyendo a perpetuar el “home rule” del territorio. El ave no visualiza que para P.R. lograr encaminarse políticamente, requiere que una mayoría sencilla de los que componemos la colonia le hagamos una petición formal al dueño del territorio; de manera que cumpla su compromiso con la história para que finalmente comienze, ejecute, y finalize el proceso de permitirnos escoger nuestro destino democráticamente. Consta, que existen solamente dos alternativas factíbles de “status”, las cuales serán explicitamente definidas por los americanos con anterioridad suficiente. A toda luz el avestruz verde, le rinde pleitesía al jugar a la colonia con el despota.
El segundo avestruz es el anexionista, un ingenuo brutal y bien eñangotao, siempre soñando con un estado federal hacia un futuro pancista. El esta también activo en el “home rule” de la colonia para tratar de aventajar su cartera política; pero no hace nada para enfocar que su fin político no comenzará a desenbocar hasta tanto el tirano no incorpore este territorio a su gran imperio. El ave no vislumbra que es el Congreso de los E.U. el verdugo tácito de la estadidad, alternativa que no les conviene por un puñado de razones muy válidas. A toda luz el avestruz azul, se consterna sobremanera porque resulta que sus molinos sí que son gigantes.
El tercer y más avestruz es el colonialista, no vidente en su propia mente, y completamente eñangotao. El vive penosamente subjugado a su ambivalente “home rule” - gobierno en trance tipo limbo - sin disfrutar de libertad verdadera, y sin ciudadanía real. El ave no ve su indecisión crasa, y no nos permite el lograr como un pueblo el destino honorable de tener nuestra propia libertad de índole mundial. Nuestro bienestar futuro será engendrado por el mismo imperio conquistador quien nos reina desde hace más de un siglo. A toda luz el avestruz rojo, necesita de un vate para comenzar su metamorfosis.
“Ea, sus, y traga el avestruz” - es un refrán con que se reprende a los insinceros que critican los defectos del prójimo, a la vez cometiendo enormes delitos o desaciertos.
Y no se preocupe nadie, pues dé por sentado que veremos quien esta en lo cierto.