Entre muchos usos, la biotecnología es usada en la manipulación del contenido genético (genoma) de los organismos vivos, o de sus componentes, con el objetivo de mejorar el alimento y para luchar contra las enfermedades vegetales, del ganado y humanas.”
¡Suena tan lindo que uno se siente que ataca injustamente a la Madre Teresa de Calcuta!
Para los contra-biotecnología, se define como la investigación científica que facilita que las empresas multinacionales generen y vendan sus productos transgénicos (alterados genéticamente) que son peligrosos o perjudican la salud humana y el ambiente. Las compañías de tabaco, las farmacéuticas, los fabricantes de pesticidas o de sustitutos de la leche materna para el Tercer Mundo son ejemplos de frecuentes transgresores de la ética a la hora de vender sus productos. Advierten que las trasnacionales continúan apabullando a los gobiernos y subvirtiendo la soberanía nacional. “Mientras los gobiernos sirvan los intereses de las corporaciones en vez de los intereses ciudadanos, promueven la erosión de la democracia, la destrucción de la diversidad y ponen en grave peligro los derechos humanos.”
Al leer esto fue que se me enfrió el café…pero con lo que leerá ahora fue que se me puso mongo el pan, detenido frente a mi boca entreabierta y mis ojos, clavados en la pantalla, no podían creer que me tomé sin querer, en vez de la multivitamina, la píldora de Matrix con la cual despertaría a nuevas realidades ocultas por el PODER:
La militarización también motiva el crecimiento de la industria biotecnológica en Estados Unidos. Por ejemplo, el presupuesto de George W. Bush para 2003 incluyó $5,900 millones de dólares para combatir el terrorismo biológico y se prevé que aproximadamente $6,000 millones serán gastados durante los próximos diez años en la compra o desarrollo de fármacos para viruela, ántrax, la toxina del botulismo y otros patógenos que pudieran transformarse en armas biológicas.
Vamos por buen camino…ahora tengo luz para entender la nueva represión de la izquierda en el país: ya ocurrió (en silencio) la segunda invasión estadounidense, pero la de las empresas bioterroristas cargadas de dinero para dejar atónitos a los politiquillos temporeros esmayaítos de fondos para sus propagandas de mierdita; a los economistas sin pensamiento crítico que se tragaron las teorías que, como gargantas gigantescas, comen universitarios incautos. Como otros pueblos del tercer mundo, si esto va como parece y no hacemos nada al respecto, somos y seremos investigadores malpagados al servicio de las empresas multinacionales que ya han alterado genéticamente la alimentación de adultos y niños sin importar los efectos secundarios. Somos y seremos sus consumidores privilegiados, sus conejillos de indias, ratas de laboratorio dispuestos a envenenar los niños con leche veneno, con corn flakes del tigre muy venenosos, con maíz adulterado, soya de igual daño (que están contenidos en casi todo lo que comemos)….y estamos dispuestos a suicidarnos con veneno legalizado y no notificado en etiquetas de comestibles. Somos y seremos, la generación del nuevo holocausto pero aquella que votó a favor del veneno y lo consumimos voluntariamente. Somos los humanos que sobramos en el mundo, los coloniales, y cada vez nos acercamos al paraíso neoliberal con trabajadores explotados y empobrecidos, desempleados sustituidos por otros más desesperados, sin seguridad de empleo incluso los que hoy la tenemos, sin derecho a uniones los muchos, por eso el interés en el potencial de enajenación, y desinformación (control de la información que deglutimos y de la que ni nos dejan probar), gente pobre que nadie ve en este país arrollado por el progresismo, la politiquería barata que degrada el concepto de gobierno ante los ojos del pueblo, y los políticos miopes, maleducados, buscones y/o morones que deciden por nosotros lo que sea, sumado a la falta de soberanía de este terruñito: ¡Saturno, titán de los inframundos de la Tortolia, devorador de hijos, vomitivo y vencido así tu reino de titanes: tus orá-culos desarraigados nos cojan confesaos!
Nuestros ignorantes políticos ni han leído que la Comunidad Europea se ha negado a la importación de alimentos transgénicos por razones de salud, después de realizar protestas multitudinarias y crear leyes de protección. Nuestros iluminados políticos juegan al progreso con la muerte, con la entrega del patrimonio nacional y humano. No nos defienden la salud, ni los trabajos, ni los derechos humanos. Son robo-ts que ni leen ni cuestionan. Se dejan llevar por la moda y la moda es el bioterrorismo con su nombre legal de biotecnología, capitalismo feroz con su nombre legal de globalización, de neoliberalismo como eufemismo a entrégame to’ lo tuyo que ahora, ahora… es toíto mío.
Me pregunto…¿qué de eso que como, bebo o me medico está genéticamente alterado? ¿Qué enfermedades desarrollaré o mis hijos gracias a lo que he comido adulterado? ¿Por qué se ataca con saña a la izquierda, por lo general ambientalista? ¿Por qué se degradan los movimientos estudiantiles que se mueven contra la privatización de la IUPiti, contra la venta de investigaciones, patentes e inventos dictados por las corporaciones sin patria, y del currículo que pronto lo dictarán las empresas globoterroristas? ¿La educación del país y el norte económico y social estarán dictados por Monsanto, Norvatis, Mc Donald’s, Starbucks, Wal-Mart, Nike. Eron, y miles más se han enriquecido a nivel mundial con la explotación laboral, la esclavitud, gobiernos dictatoriales o entreguistas, desastres ecológicos, la corrupción corporativa, la inmunidad ante sus crímenes corporativos, humanos o contra el ambiente?…Lector, una cabos, no los suelte…aquí todo lo que ocurre es parte de un tejido de una araña muy peligrosa…transnacional, ni siquiera gringa per se.
Si no nos hemos enterado es porque estas megamillonarias empresas tienen una imagen políticamente correcta lograda mediante el pago-inversión extraordinario a agencias de publicidad que limpian sus suciedades, que esconden la mugre de sus hechos y sus crímenes. La prensa, mientras tanto, se aparta de estos asuntos tan importantes gracias a los temas-cortinas de humo que distraen su atención. Se le silencia o no investiga cómo echan raíces en nuestro país y en otros países estas corporaciones, ni cómo afectan la salud del pueblo los productos alterados sin que se nos informen sus contenidos en las etiquetas como un derecho, ni alertan acerca de la necesidad de no consumir los productos alimentarios o medicinas que son peligrosos a nuestra salud y que tienen -al fin y a la postre- un costo social y humano, por no destacar el económico como prioridad.
Si no sabemos del tema, es porque ese silencio implica complicidad. Quieren que nos quedemos con el término hueco y sin contenidos: “b-i-o-t-e-c-n-o-l-o-g-í-a” como un eslogan embrutecedor casi sinónimo de “progreso”. Enterarnos, entonces, es un deber humano, de salud pública, de defensa ambiental, de derechos humanos, de derechos laborales, políticos, económicos por el bienestar de nuestro pueblo. No somos ni seremos cómplices del nuevo holocausto científico-militar aliado al bioterrorismo. Somos y seremos ciudadanos que defendemos nuestro patrimonio de manera responsable, aunque seamos todavía coloniales. La biotecnología, compatriotas, ¡APESTA!