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         Elver Dugo Taims        
24 de abril de 2005                                                       San Juan, Puerto Rico
¡Apesta a colonia!
El contra-vídeo 95
o espionaje a Cromañón Aponte.
Por: Laver Ruga, Colaboradora de Elver Dugo Taims
           Como está de moda grabar ilegalmente en el Cenado y en la Cacamara, y parece que nadie saldrá penalizado, esta servidora, Laver Ruga, colaboradora del sumaplusultra periódico independiente Elver Dugo Taims, decidí colocar camaritas de vídeo en la oficina del Cromañón Aponte e investigar el espécimen.

Entré sin que se dieran cuenta porque el personal de su oficina estaba virando huevos entretenido con el sal pa’ dentro del día del homenaje al criminal gusano Julito Lava Tó. La puerta de la oficina estaba abierta y los empleados se entretenían tirándole con extintores al pueblo furioso. Ese día lo habían pasado contentitos porque se habían aumentado 125 pesitos más a la partida de auto, peaje, gasolina etc., mientras malbaratan el dinero del pueblo en asesores que son políticos fracasados y en cenas lujosas y dietas (que no hacen honor a su nombre). Bueno, empujé la puerta y coloque las camaritas diminutas en la oficina, el baño, en los floreros, cuadros y banderas gringas que pude. ¡Listo, a espiar se ha dicho!

Miércoles 29 en la noche: Sin perrito alguno, calcularon en miles largos las pérdidas de los cristales que cubrían la Constitución colonial, esa que ellos no respetan ni dan a respetar. Cromañón recibió una llamada telefónica, se puso serio e informó que se contrató un gran perrito al cual le pagarían un dineral para reconstruir la constitución, esa que apesta a colonia barata y que desde que la rompieron, inunda con su peste las narices de los cacapitolinos.

 Jueves 30: Frente a las cámaras, Cromañón se lució con una actuación en la que pretendió fingirse decente, como si jamás hubiese roto cristales de carros con sus banderas penepeístas como armas blanquiazules; como si nunca se hubiese trepado sobre autos estacionados frente a la Procuraduría de la Mujer; como si no hubiera ayudado a romper la puerta de esa dependencia; como si no hubiere participado del secuestro del personal que no pudo salir de la oficina debido al motín “decente” de los patrioteros yancófilos. No se acuerda el pobrepensador que él y los suyos impidieron la entrada a la oficina a las mujeres que buscaban alivio a la violencia do-més-ti-ca y se encontraron que la violencia de los machotes penepés do-mes-ti-ca. Sus ojos pequeños de morón se achicaron, oblicuos, para actuar el dolor sentido por los daños en el Cacapitolio. Le debemos un Oscarito. Una vez en su escritorio, se rió a carcajadas y llamó a un pana ebanista para ofrecerle un guiso: calcular el costo del arreglo de la propiedad rota y multiplicarla por cinco para gozar todos. Trepó sus patas en el escritorio y se echó para atrás en su lujosa butaca meciéndose hasta que, por arte de magia, se le viró la butaca, desapareció debajo del escritorio y cuando se levantó, le dolía su diminuto cerebro de mime bobo. Se le veía en la cara el dolor, pero como su cerebro era chiquito, se le quitó rápidamente. Fue hasta la puerta de su oficina y la pateó, la golpeó de nuevo con la cabeza y la astilló (la puerta, por supuesto). Hacía tiempo quería remodelar y ahora de seguro nadie pondría peros a su capricho.

Viernes 31: Cromañon llegó a las diez de la mañana se sentó en su butaca, la reclinó (no se acordaba de la caída del día anterior), se rascó, se rascó, se rascó, se rascó hasta las 2:00 de la tarde. Llamó a Papá Pedro el Ruín, enganchó; llamó a Julito y le pidió perdón en nombre de los vivos que no logró matar su mafia cubana, Julito le aseguró las aportaciones de la campaña por parte de la gusanera. Colgó. Se volvió a rascar, rascar, rascar, rascar, y en su cara no se dibujaba una sola idea. Aburrido, después de un día paradisíaco de violencia, de corre y corre para salvar su cuero malo…decidió llamar a Chiqui- Tota para saber si estaba bajando estrés toda la tarde depilándose la carota en el biuti. Chiqui-Tota estaba de maravillas, como Romero, pero más bruta. Cromañón la apreciaba no sólo por penepé sino por ser más cerrá que él, porque por lo menos para ella él era un ser brillante. Colgó y se volvió a rascar. Se rió a carcajadas y expresó bajito y sobándose las manos como mosca sobre basura: ¡Jodieron la constitución, pero ella ya estaba bastante fatal. Le quitamos el nombrecito de Estado Libre Asociado y lo rebajamos a Gobierno de Puerto Rico (risas), el FBI la aplastó con el Patriot Act (risas), yo, ni me la he leí ni me la pienso leer…

La butaca hizo de las suyas nuevamente, como buena patriota y se rió también (está entre la evidencia del pietaje grabado que guardo en un lugar de jurutungo,para que no lo encuentren los Fascistas Brutos e Ineptos,

Este reportaje del vídeo 95 continuará…no se lo pierda…

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