Se va Belto, el desgraciado "texican" que trajeron a Puerto Rico para sacar a Guillermo Gil Bonar como jefe de la fiscalía federal para desviar la atención y detener presentes y futuras investigaciones de los casos de peneperrupción o rossellorupción (1) que brotaban silvestres diariamente en las salas del tribunal de la Chardón .
Pero porque se va Belto no se va a ver to' lo que el dejó de ver sobre los casos que abandonó o relegó a quinto plano por pedido de la dupleta conformada por el "Caracortada" Pérez Jiménez y el "corsario" Laffite.
Tal vez parezca que Taco Belto (Humbert García, es su nombre oficial) pasó por nuestras vidas sin saber que ha pasado pero... ¡nacarile!. No podemos olvidar que este individuo desde que llegó a Puerto Rico dijo que no se iría de aquí hasta que friera a algún boricua imponiéndole la pena de muerte por vía de la corte federal, aunque la víctima tuviera que ser trasladada a una prisión gringa para hacerlo. Y aunque no logró su meta en las salas del maldito tribunal federal SI la vió en Hormigueros, con el asesinato de Filiberto Ojeda.
Habrá quien diga que Taco Belto García no tuvo nada que ver con el operativo de Hormigueros, pero yo cuestiono el planteamiento. Este "burrito" tenía conocimiento. Y con la ejecución de Filiberto por un descomunal pelotón de fusilamiento que más bien parecía un ejército de ocupación, ese día los federales implantaron la pena de muerte en Puerto Rico, y en este caso, una pena de muerte por medio de desangramiento del ejecutado.
Asi que Belto se va satisfecho, aunque no saciado, de sangre puertorriqueña.
Sólo le deseamos que cuando muera, vaya derechito a las mazmorras ardientes del infierno dantesco, y que sea condenado, por toda una eternidad sin fin e inyterminable, a ser un inmigrante ilegal que en su intento cruzar el Río Grande será divisado constantemente por los "minutemen", quienes le fusilarán - sin matarlo -, y le dejarán desangrar, hasta que cuando esté a punto de morir y salir de la dolorosa agonía, revivará, y volverá a ser fusilado, y le dejerán desangrar, y cuando esté a punto de morir y salir de la agonía, revivará y volverá a tratar de cruzar el Río Grande y volverá a ser fusilado ad nauseam y per saecoula saecoulorum por los siglos de los siglos toda la eternidad por siempre. Amén.