Nosotros los boricuas no comprendemos la clase de persona que es tu padre. Y no lo comprendemos porque nunca habíamos tenido la oportunidad de tener cerca nuestro un ejemplar como él. Las personas normales de este país ya no pueden catalogarlo. Sabemos que tiene problemas mentales con delirios de grandeza, pero para eso hay medicación. No entendemos por qué no entra en un tratamiento médico. Dudamos que sea por no tener los medios económicos porque algo tuvo que hacer con todos los millones que le consiguieron los más de cuarenta que hoy cumplen cárcel por su culpa.
También sabemos que la cleptomanía es otra enfermedad para la que la medicina actual tiene tratamientos efectivos. Aunque pensamos que su particular problema de cleptomanía es tan serio que va más allá de meramente robarse todo lo que encuentre a su paso. Su manía incluye robarse también las elecciones, la pensión, el puesto de cenador, el poder del gobernador, la paciencia del pueblo, la buena voluntad del pueblo de no cometer homicidio en aras de la desesperación colectiva. Y no queremos dejar de mencionar el intento de robarse la presidencia del mismo cuerpo legislativo. Eso hasta ahora no lo ha podido lograr, porque el que ahora lo ostenta padece también de muchos de los mismos síntomas y no está dispuesto a ceder esa teta que tan buenos dividendos ofrece.
Además de esas dos enfermedades serias, el pueblo también sabe que tiene que estar bien malita una persona que no se inmuta ante las muestras de desagrado, incomodidad, rechazos, odio visceral, asco, que levanta a su paso. Su enfermedad y su problema de desconocimiento de los valores morales es tan serio que cuando la gente le grita "pillo", "inmoral", él sonríe y saluda creyendo que lo están elogiando. Parece también que padece de una especie de ceguera degenerativa porque cuando convoca a su gente y solamente se aparecen los tres cubanos cagalitrosos que corren tras él y los dos o tres legisladores y senadores corruptos que están locos porque vuelva al poder para guisar, piensa que está rodeado de multitudes que lo aclaman.
A la verdad que nosotros, el pueblo pensante que razonamos y utilizamos la lógica nos hemos quedado sin palabras para describir el tipo de persona que es tu padre. Lo que nos apena es pensar que sea una enfermedad tan extraña que pueda hasta ser contagiosa. Porque sin remedio hemos visto que ya ha contagiado a Primitivo Aponte, a Rivera Shatz, a Norma Burgos, a algunos alcaldes que creíamos serios y a los cuatro o cinco que todavía consideran que es una buena alternativa para el país. Lo único que se nos ocurre pensar es que en vez de una enfermedad contagiosa sea una congénita que aquellos que menciono no se hayan contagiado, sino que vinieron defectuosos de fábrica como tu padre.
Yo quiero darte un consejo a ti y a Maga, por favor, ustedes que son los que más cerca están de él, llamen al Loquero y enciérrenlo antes de que venga uno más loco que él, que dicho sea de paso, no creo que exista uno en todo el mundo, y lo confunda con un cohete supersónico, le encienda un petardo en el culo y lo envíe a dar un paseíto a Plutón. Fijate que ni siquiera queremos que lo manden a la Luna, no vaya a ser que se robe los satélites que están allí para hacer estudios científicos y se siga metiendo en más problemas.
Como ves, el pueblo de Puerto Rico solamente estamos obrando de buena fe. Queremos mantener la cordura, queremos continuar viviendo en paz y armonía como antes de aparecerse ese raro ejemplar en el panorama político y social de nuestro país. No queremos hacerle daño pues ya nos hemos dado cuenta que es un pobre infeliz digno de la mayor compasión de que somos capaces nosotros, los boricuas decentes que todavía soñamos con una patria digna para nuestros hijos y nuestros nietos.
Eso era todo lo que quería decirte,
Anita Atina, Mondonguera Guerrillera reportando para Elver Dugo Taims