Habiendo descubierto que el país completo apestaba a colonia y que era irremediable adaptarse a tal peste, regresó a su casa, abatida, frustrada, resignada.
Ese era realmente el problema, lo fácil que Emilia se resignaba. Como ella, otros también se resignaron. Entendieron que no podían evadir la peste, eliminar la peste, vivir sin la peste. Otros, más cautelosos aún que los anteriores, consideraron que si apestaba era porque Dios lo quería así y había que aceptarlo con estoicismo. Hubo algunos que, incluso, les gustó la peste y gritaron que “sin la peste morirían todos!!!”. Los ciudadanos recién nacidos ni siquiera la sintieron, porque la peste era su único ambiente conocido.
En los libros de historia se marcó la fecha de la peste que pareció haber venido para nunca irse. Eso sí, no se le llamó peste porque la historia siempre se escribe con eufemismos y se le llamó al episodio “el desembarco del aroma”, porque las últimas investigaciones habían descubierto que la peste llegó en un buque de guerra que se reabasteció en nuestros puertos una mañana milagrosa y soltó por error unas bombitas al aire.
Un alcalde quiso ser el primero en conmemorar el desembarco de la peste o aroma y colocó una enorme piedra aromática en su bahía. Era una piedra hedionda que repelía a los ancianos que podían recordar un país sin peste, por eso los ancianos no se le acercaban a la piedra ni en sueños. Es necesario explicar que cada vez quedaban menos ancianos.
El pueblo, esa masa informe y abigarrada, se sentía feliz. Nadie mencionaba peste alguna. Ni siquiera la prensa, ni en las universidades, ni en las tertulias. Punto. No había peste.
Un día la nieta de Emilia se despertó exaltada. Algún desperfecto de su sistema olfativo se activó esa mañana. Un recuerdo remoto e inconsciente se le prendió en la memoria olfativa y pudo comparar la nada con la peste. Se asqueó. Después de bañarse, se vistió y se dirigió como todos los días a la estación de radio donde trabajaba. Esperó a las diez de la mañana y cuando se encendió el letrero rojo que decía On Air, tomó el micrófono y dijo convencida y convincente: ¡Carajo, aquí apesta a colonia!
2. LA EQUIDAD
Magdalena Ruiz de Calvo es una mujer feliz. No se trata de una aseveración exagerada ni irónica, Dios me libre…Magdala, como le decimos sus amigas más íntimas es realmente feliz. Tiene dos divorcios y un tercer marido, dos hijos adultos, una mansión y buena salud hasta ahora. Por lo general, la gente no se percata de la felicidad de Magdala porque está habituada a fijarse solamente en el dolor ajeno, en la podredumbre pecaminosa, en el factor debilidad-vicio que los hace sentirse buenos, obedientes, virtuosos. No poder escudriñar ni un rasgo de infelicidad en Magdala la convierte en un ser invisible del cual nadie habla en conversaciones triviales. Ella está reducida socialmente a un “ella está de lo maj bien”!
Claro está que Magdala ya estaba hastiada de ser feliz. Si uno la observaba con detenimiento, tenía cara de tedio, suspiraba y la boquita pintada de Rouge de L’oreal se le desmaquillaba en una mueca de “nada me importa”. Mientras no le hiciera mal a nadie, a nadie le importaba un comino cómo ella se sentía. A eso se sintetiza la interacción humana actual.
Veía televisión día y noche hasta la madrugada. Se había aprendido los parlamentos de muchas películas mediocres, los recitaba en su mente, para adentro de sí misma, como si pudiera descubrir que un día cualquiera el actor se equivocaría recurriendo a ella para llenar el vacío angustioso de un silencio inesperado. Podía adivinar con precisión los anuncios que auspiciaban tal o cual programa, película o documental, segundos antes de que se proyectaran. ¡Tanta memoria desperdiciada en Magdala, tanto ejercicio mental sin fin práctico! Pudo haber sido una profesional como lo llegaron a ser sus hijos, pero optó por ser ama de casa y nadie se dio cuenta de sus talentos y habilidades capaces de rendir fruto dondequiera que estuviese.
Cuando despertaba del adormecedor letargo de espectadora cautiva, se daba un baño caliente, se perfumaba con su colonia fina y salía a la calle en su auto de lujo, silencioso, que sabía caer suavemente en los huecos abismales de las carreteras sin siquiera despeinarla.
Llegaba a las tiendas por departamentos carente de propósito alguno, sin otra necesidad que matar el hastío que le hería el alma. Ya tenía la nevera de esteinlestil, el juego de sala zen, remodeló el baño, cambió las cortinas del comedor y culminó el arreglo paisajista del patio con sus propias manitas. Pensó que como se rompieron cuatro copas, haría falta sustituirlas por otras… un florero de cristal nunca está de más… el perfume que despierta los muertos es imprescindible… el confort de un buen brasier… los cojines azul pavo para el mueble del recibidor…Regresó a casa con una sonrisa casi lúcida pero era una imagen fugaz de la felicidad comprada a plazos. Tan pronto el primer polvillo del Sahara o del volcán Suffriere se posara en el objeto recién comprado, sería necesario salir nuevamente a las tiendas a comprar otros objetos-felicidad que trajeran paz interior al alma con tedio de Magdala.
Ella no es la única en la familia. También su padre y madre son felices, su hermana y su cuñado, sus hijos y sus esposas, sus nietos, y lo serán también sus bisnietos. La felicidad se hereda como una maldición de hastío y bienestar para algunas personas, los que pueden, los que no dejan de dormir preocupados con las cuentas. Hay otros que no duermen bien, no pagan a tiempo y la vida se les convierte en una completa mierda. Esos también se van a las tiendas a coger fresquito y olvidarse de sus hastíos. Se sientan en los bancos de la plaza artificial del chopincenter y ven pasar a Magdala cargada con bolsas de boutiques, y ven pasar a otras magdalas también cargadas de mercancías y tedio. Entonces, a todos les parece que la vida es un comercial. He ahí la equidad anhelada.
3. LAS NOTICIAS Y CABLE
-¡Cambia el canal de televisión, te dije! ¡Ponte cable! ¡No quiero ver noticieros del país llenos de violencia, asesinatos, choques aparatosos, niños violados, mujeres acuchilladas, galanes maltratantes presos o que los andan buscando, corruptos perseguidos por la Justicia! Óyeme, uno se jarta con J, uno se enferma. Por cada diez ciudadanos, uno solito debe estar cuerdo, los demás están de atar. Por eso mismo es que a uno le joroban la vida en la carretera, en el trabajo, el la fila de la farmacia toda esa gente inquieta, pesimista, violentada por la violencia. Entonces, uno es como una isla rodeada de locos por todos lados.
-Y no me incluyo en la decena porque yo sí cuido mi salud mental. Evito todo lo que me da ansiedad… como los noticieros esos. Si quiero saber qué pasa en el mundo… veo cable o me conecto a la Internet y fuááá…caigo en el país que sea. No es que me interese lo que pasa en toooodos los países pero en los más interesantes como Francia, España, Alemania en español (por supuesto), México, Argentina…por mencionar los de América. He notado que hay países nuevos en donde no ocurre nada bueno ni malo, son como aburriditos y deben hasta eliminarlos de los mapas, total ellos viven felices sin que les ocurra nada... A mí me encanta saber de los conciertos en París y en Nueva York. A veces transmiten un pedacito, gratismente como dice la tía Purín, y eso es gloria para nosotros, los…sanitos.
Sí porque acá la cultura es un lujo y las taquillas son a precios estratosféricos, como que le pagamos a los siniorcitisens lo que los productores -infelices millonarios del patio- no quieren pagar. Aquí el arte es para unos poquitos, el arte de verdad, el que demuestra talento, virtuosismo, experiencia…Y uno se queda como lelo cuando ve esos conciertos de moda atestados de gente que paga lo que sea por el jaleo y el sonsonete tun que tun que tun que tun tun tun…No sé de dónde saca los chavos para la taquillas esa masa de adolescentes con trabajos de fasfud… Bueno será lo que llaman por ahí la “economía subterránea”: los nuevos ricos ahora son el hotdoguero de la iupi, el plomero destapalotó súper cotizado, el bichote de la esquina en este país de mil puntas, los perseguidos federales por extorsión y lavado de dinero, porque eso sí… ya nadie admite que actuó criminalmente, to’ el mundo es inocente y en cuanto se les acusa son exfuncionarios públicos e impúdicos, examigos de los poderosos, exayudantes, exrecaudadores de fondos del partido, en fin, excrementos…
Por eso te digo que me zambullo en la Internet y me olvido del mondongo criollo, del salpafuera de la corrupción, del correveidile de los paparazzi que escudriñan en la basura de los artistas, los insultan y los persiguen. Se creen que son mercancía…pero son gente de carne, hueso, mezclado con silicona y Botox.
Cuando prendas el televisor pregúntate primero, ¿realmente quieres saber qué pasa en tu país? ¿Te enteraste del tapaboca que le dieron a aquél o aquélla? ¿Cuánto te afecta la última renuncia en el gabinete de la Gobernación? ¿Quién hará qué cosa absurda con los fondos del barrilito, obsequiados absurdamente por legisladores que esperan a Godot: las elecciones. Que si el sesenta por ciento de los puertorriqueños está en nivel de pobreza…sí pero qué bellos los hoteles más lujosos del mundo en el canal X…que si los empleados parciales no tienen derecho a maternidad ¿tendrán que parir en el break de 15 minutos? … dan unos programas chulísimos de partos en cable que ni te cuento…que si los industriales y los empresarios mandan en el país y no sé para qué diablos ejerzo el voto cada cuatro años si el peso del voto de ellos vale lo que pesan en oro publicitario para las elecciones que viene…Nada…es mejor huir, enajenarse, ponerse un membrete de idiota y salir con sonrisa colgate al mundo. Pero esto sólo lo logras cuando puedes compensar con tu cuota de pago por acceso al mundo, al globo, a la aldea global, en la era de la globalización y saber lo que no pasa en otros países, y conocer las últimas noticias de cuán bien le va la guerra de Irak a los Estados Unidos, los mismos que van perdiéndola sin remedio…No se te ocurra meterte en NCAC para enterarte de la censura en los Estados Unidos, bendito, ni de las violaciones a derechos civiles y humanos con los cuales protegen nuestra (in)felicidad colectiva, nuestra (in)seguridad nacional. Qué va…
Protégete, enajénate, desnacionalízate, haz como el burgués consumerista, ¡compra! (por catálogos, Internet, u otro medio) o como el consumerista que no tiene con qué comprar, ¡mira la TV! Pero cuando sintonices, véte lejos de tu realidad, así no te darás cuenta de cómo están fastidiando el país, cómo lo están enfermando, por qué apesta a colonia rancia, y dónde aprendimos a desaprender lo poco que sabíamos de esa a (ir)realidad nacional que no es la que inventaron para hacernos mejores, sino para destruirnos.
4 MANUAL PARA INVISIBILIZAR A UN PESIMO CANDIDATO CON PIES DE BARRO.
Esta labor sólo la pueden realizar hijos de alcaldes corruptos y macharranes, con carácter jovial entre su gente, y un fascista perfecto con los opositores. Una vez seleccionado el shatzengendro, deberá colocársele un micrófono en la boca, ponerle un podio al frente y soltarlo para que agreda a los justos con tal de salvar la (re)putación del Jefe. Felicítelo por sus insultos alusivos al Chavo del Ocho con el que pretende reducir a excelentes periodistas del país que lo acosan con sus disparos de preguntas incontestables porque se incrimina. Usted también creció viendo en TV al Chavo y entiende la particularidad de este código insultativo, por lo que le resulta gracioso. Al shatzengendro debe permitírsele opacar al Jefe de tal manera que todos se olviden de él y de su saqueo en el período que fue gobernador. El engendro debe hablar por El, demostrar el coraje de El ante la persecución de la cual es objeto, víctima, chivo expiatorio, por envidia, por inercia, por pendejos…que no roban como El supo hacer.
El engendro acaparará los aplausos de los más fanáticos entre sus correligionarios, opacará al Jefe ¡siempre!… mientras el Mesías en Jefe limpia sus pies de barro, sucios como él…antes de entrar al templete pagado por los corsarios modernos (sus empresarios). Quizás el trabajo violento le permita a este engendrito convertirse en futuro Secretario de Estado y tengamos la suerte de ser gobernados por él sin misericordia, a insulto limpio, y si por gracia se nos muere el GOBEROBEYO, (está bastante envejecido con esto de su martirilogio), el engendro guiará nuestros pasos hacia el paraíso violento que siempre soñó. La Constitución colonial lo dice: todo Secre deja de ser Secre y se convierte en Gobe. En esa Arcadia de Agresión, el engendro podrá campear por su (ir)respeto, guapeteándose con los otros macharranes amigos y agrediendo a los periodistas con epítetos impronunciables hasta que un día doña Florinda, el Chavo, o quizás el pajarito investigador de Pacheco sean golpeados o ultimados por un fanático de sus huestes y entonces, tenga que anunciar su retiro por razones personalísimas, para dedicarse a sus hijos de pu… y pase al olvido como se castiga a las ratas de laboratorio que una vez creyeron ser Cerebro y que iban a conquistar el Mundo. Todo Cerebro tiene su Pinky y todavía no sé si el jefe es uno o el otro, pero de que quiere a robar en grande, no podemos dudarlo.