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Mi hijo fue un pequeño schatzlatán
por Elver Dugo
Este podría ser un buen título para una película de terror específicamente en la división de posesiones diabólicas. Pero esta es una historia real, lo que la hace todavía más terrible, tenebrosa y terrorífica que cualquier producción cinematográfica.
Yo fuí testigo que atestigué todo lo que ví desde el balcón del "güeyneibian condo" (condominio guaynabeño en el idioma de Güeyneibo Citi) en el que vivía cuando sucedió este suceso, hace 17 años
Mi hijo de seis años, a quien yo le había dado permiso para bajar al área de recreo del 'bildin' jugaba con un amiguito suyo en el área de los columpios y de la chorrera.
Por ratitos, yo me asomaba a verificar que todo anduviera bien abajo y para asegurarme que mi hijo se mantuviera visible.
Momentos antes les había visto jugando con dos carritos de metal de mi hijo, tirándolos por la chorrera. Cuando me asomé esta vez sorprendí a mi hijo en el último escalón de la escalera de la chorrera en el momento en que le zumbaba con el carrito a su amiguito.
Con puntería de pícher de beisbol de grandes ligas acostumbrado a lanzar estraiks por el centro del plato, el modelito de metal le metió en el centro de la frente al muchachito que empezó a llorar.
Mi hijo se deslizó por la chorrera y fue a hablar con su agolpeado ¿panita? cuyo padre no tardó en llegar, bien fuera porque vio lo sucedido o porque oyera el llanto de su hijo. Lo ví hablar con los dos nenes por par de minutos y luego se llevó a su hijo agolpeado, mientras el agolpeador hijo mío se dirigió a casa.
Cuando llegó entró como si nada hubiese ocurrido. Antes de que siguiera para su cuarto le dije: "¡Contra, mijo, le zumbaste con el carrito a tu amiguito y le metiste duro en la frente, mano!"
El nene me miró fijamente y me dijo muy tranquilo: "¡Ay sí! ¿Lo viste?"
"¡Pues claro...! Yo estaba en el balcón", le dije. "¡Contra y le diste duro!"
A lo que él me respondió muy seriamente: "¡Ah sí... pero yo lo perdoné!"
"Pero si el que le diste fuiste tú a él", insistí.
El me insistió a mí: "¡Sí, pero ya yo lo perdoné!"
Y lo siguió para su cuarto a pegarse a la televisión.
Esta anécdota me la trajo a la memoria Zomas Rivera "The Shit" Schatzlatán la semana pasada cuando salió perdonando a Fortuño por este haber llamado ca...áncer ( ¡y poquito le dijo!) a Pedro El Loco Robeyó.
¡A la verdad que hay que ser bien fuerza 'e cara! Después de que Zomas le ha dicho, ha mandado a decir o ha dejado que le digan todo lo que le han dicho - desde perro muerto pa'bajo, todo lo que se les ha ocurrido - y después de haberle sacado, haber mandado a sacar o haber permitido que le sacaran un cruzacalle diciéndole mamao a 'Louis' y de haberlo agredido verbalmente como le ha dado gusto y ganas, al oír el perdón de Zomas no pude evitar recordar a mi hijo perdonando al nene a quien él le había propinado el matracazo con el carrito.
Hoy también me pregunto si sería que ya entonces el diablo andaba buscando un cuerpo para poseerlo con el demonio del schatzlatánismo e intentó adueñarse de Elver Duguito, pero al no lograrlo eventualmente encontró a Zomas Rivera 'The Shit' Schatz, un cuerpo pobre de espíritu y de espíritu paupérrimo, en el cual se ha sentido a gusto hasta el día de hoy y desde el cual hace fiesta, insultando a quien le de la gana y sembrando odio a diestra y siniestra.
Aún así, my breadfruits, no dejo de estremecerme cuando pienso que mi hijo fue un schatzlatancito por un día... pero, a Dios gracias, no se extendió más de ahí. |