Caballero de la muerte precisa,
estás bebiendo whisky
en alguna hermosa playa.
Emperador del milimétrico gatillo
por ti se abren los pasillos
adoquines de azules peones
se inclinan ante el poder.
Eres paloma negra,
leves pasos del ático
dicen que viene de arriba
tu quirúrgico proyectil
a trastear la patria mía
Haz operado en Puerto Rico
como ladrón en la noche,
eres la parca de los nuestros
mucho antes de que mi abuelo
te separara un cuartito
frente a la calle Marina
para extirpar hombres, mujeres y niños
con cruces en la frente.
Eres pincel que teje historias
sobre el imborrable manto de sangre,
(de ahí proviene tu humildad):
dos jóvenes mueren
y todos escupen el libreto
de tus azules títeres:
eres, más allá de todo
el limpio verbo de la muerte.
¿Cómo saber el grosero significado
de tu paso un 23 de septiembre?
Estamos dolidos, arrasados…
el miedo hace ecos a las calles,
el odio toca nuestras puertas,
quisiéramos ajusticiar culpables,
pero queda el último jinete,
tu poder de expiar la ira
a nombre de algún oscuro interés.
23 de septiembre…
¿Cómo te atreves,
volver a Filiberto
una bala de cirugía
para nadar en la orilla
en busca de algún tesoro?
Sabemos que estás en el escritorio
esperando alimentarte de nuestra desdicha
pero, ojo, sólo conseguirás
multiplicar patrias benditas…
millones nacerán
manantiales de pétalos rojos
brotarán de Ojeda Ríos…
Tus deseos se irán de estas tierras.