25 de septiembre de 2005          Elver Dugo Taims          San Juan, Puerto Rico

LA INDIGNACION Y LA FURIA
El asesinato de Filiberto Ojeda Ríos, perpetrado por un ejército del FBI norteameiKKKano, ha provocado reacciones por parte de todo el pueblo de Puerto Rico, aquí incluimos dos comunicaciones que nos enviaran dos lectores de nuestra publicación.
La Indignación
   Don Ramón Emeterio Betances dijo, “¿que les pasa a los puertorriqueños, que no se rebelan?"
   Coño, palabras con luz.
   En realidad, a esta hora, mi cabeza es un descojón y quisiera acostarme para no pensar más, pero este jodido simulacro de país, donde la gente deja que el puto sistema le camine por encima, me encojona.
   Ese pensar de ¡ay bendito!, esa jodida blandenguería, o temor a ser puesto en evidencia como rebelde, es lo que jode esto.
   Me dan ganas de llorar, pero quiero ser valiente. ¡Ninguna república libre y soberana se hace con sentimientos de derrota, impotencia o lágrimas!
   La rebeldía sana, con motivos, la capacidad de indignarse, es mal vista en este Macondo caribeño. Aquí los federales matan uno de los nuestros, un paisano que luchó a su modo por la independencia patria, y el pueblo no se levanta en masa a quemar el Tribunal Federal por las cuatro esquinas.
   Ya creo que tengo parte de la respuesta a la apatía puertorriqueña. Es una combinación de lavado de cerebro, el sistema educativo, y la política de estado benefactor, o dicho en mejores palabras o más entendibles, mantengo.
   A un pueblo que se amamanta desde el imperio, no puede tener rodillas o capacidad de indignación. Pero que conste, el mantengo no es por caridad o humanitarismo del imperio en decadencia, sino se usa como un medio para obtener beneficios económicos por parte de la colonia, además de lealtad ciega e incondicional que sirve, entre otras cosas, para engrosar las filas del ejército gringo. Como se dijo una vez, “los últimos serán los primeros”. Claro, los primeros en formar parte de la línea de fuego, porque, para el US Army, “para que muera uno de los nuestros, que se joda un puertorriqueño.”
   Me iba a retirar del programa Word, pero el secretario de justicia de esta jodida colonia acaba de hacer gala de su cortedad de criterio y su capacidad de papagayo sin cerebro por las ondas radiales. El colega periodista Luis Penchi, le acaba de  preguntar, con mucha razón, que para que servía su puesto, si no sabía nada del caso de Filiberto Ojeda. Esto por declaraciones de Roberto Sánchez Ramos de que no podía hacer nada en cuanto a este atropello y asesinato por parte del FBI.
   Ya, esta es mi queja en la aciaga noche de hoy, viernes 23 de septiembre, cuando se conmemora la gesta del Grito de Lares. Si no escribía algo explotaba.
   Sigan hacia delante con su publicación, excelente instrumento de denuncia que combinan maravillosamente con el humor. Mucho éxito.
  
   Natalia M.   
  Joven de 22 años, recién graduada de periodismo, enfogoná, con el embrollo colonial y aplatanamiento de este país

   P.D Perdonen las groserías, pero no lo pude evitar.

   Sábado, 24 de septiembre, 2005 12:07 PM
La furia
   Hoy día del Grito de Lares, día en que Puerto Rico se declaró independiente por un par de horas, nos han regalado un prócer.
   Con pesar en el alma y furia en el corazon hoy informo de la muerte de Filiberto Ojeda. Asesinado vilmente a su edad de setenta y pico de años. Hoy indignado digo que nos hemos dejado comer el culo por los gringos de mierda que a su gusto y ganas se desquitaron de Filiberto por haberse escapado de ellos por tanto tiempo.
   ¿Con que derecho se sienten estos pilas de mierda del FBI de venir a mi pueblito de Hormigueros y planificar el asesinato de Ojeda de una forma tan chocante y atroz?
   Escribo para desahogarme. Es tiempo ya de que este pueblo despierte de este sopor en el que hemos estado. "¡COÑO DESPIERTA BORICUA!" en pie de lucha, unámonos en sosiego y por un bien común.
   Filiberto murió luchando por Puerto Rico, un Puerto Rico de ensueño en donde nadie fuera de nosotros mismos decidiera el porvenir de esta gran nación.
   Ese Puerto Rico de ensueño donde ser Puertorriqueño no fuese significado de ser americano, donde todos nos sintieramos orgullosos de ser Puertorriqueños antes que nada, donde solo se toque un himno nacional: La Borinqueña revolucionaria.
   Hoy todo en mi está claro por primera vez en la vida, hoy descubrí un nuevo prócer, hoy descubrí que soy Puertorriqueño.
  
   Despierta borinqueño te han dado la senal.
   Despierta de ese sueño, es hora de luchar.
   A ese llamar patriótico ¿no arde tu corazon?
   Ven, nos será simpático el ruido del cañon.
   NOSOTROS QUEREMOS LA LIBERTAD
   NUESTRO MACHETE NOS LA DARA
 
   Descanza en Paz
   Filiberto Ojeda
   Heroe Nacional
 
   Alberto
   Viernes, 23 de septiembre, 2005 9:14 PM
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