Nació 12 de septiembre de 1891 en Ponce, Puerto Rico. Estudió derecho en la Universidad de Harvard, fue miembro del Partido Unión de Puerto Rico que era el único partido que tenía en su plataforma la independencia de Puerto Rico. Ingresa al Partido Nacionalista en 1925 y en 1930 asume la Presidencia del Partido, a su regreso de un peregrinaje en busca de apoyo a la independencia en República Dominicana, Haití, Cuba, México, Perú y Venezuela.
Fue encarcelado a raíz de la Insurrección Nacionalista de 1950 por el gobierno de Puerto Rico por violar la Ley 52 llamada "Ley de la Mordaza". El 1º de noviembre de 1950 los nacionalistas Griselio Torresola y Óscar Collazo atacan la Casa Blair en un intento infructuoso de matar al presidente Truman. El propósito de dicha acción era dramatizar ante la opinión pública mundial la verdadera situación de Puerto Rico y todo cuanto se hacía para ocultarlo. Albizu Campos es detenido y enjuiciado bajo las disposiciones de las leyes antes mencionadas. Poco después de su segunda encarcelación, en medio del levantamiento armado de su partido en octubre de 1950 en contra de la ocupación de Puerto Rico por Estados Unidos, Albizu denunció que agentes de las fuerzas armadas de Estados Unidos, estaban quemándolo con lo que describió como "rayos electrónicos de bellísimos colores y gran precisión" y que estaban exponiéndolo a radiación de origen desconocido. Aseguró Albizu que la radiación atómica terminaría por convertir su cuerpo "en un cáncer, célula por célula" y le causaría un "ataque cardíaco".
Al salir Albizu de la cárcel el 30 de septiembre de 1953, por motivo de un indulto que había rechazado, los periódicos publicaron fotos que mostraban quemaduras en sus piernas, las que además estaban grotescamente hinchadas. Sufría Albizu, además, de incontinencia urinaria y rigidez del cuello.
En 1954 luego del ataque al Congreso de los Estados Unidos por cuatro nacionalistas el gobernador le revoca su indulto y es de nuevo encarcelado. De ahí en adelante el Maestro Nacionalista recobrará su libertad poco antes de su muerte. Paralizado como resultado de un infarto causado por las radiaciones a las que había sido sometido, pasará sus últimos años encarcelado en el Hospital Presbiteriano. Había pasado más de veinticinco años de su vida en la cárcel. Al acercarse el momento de su muerte, y ante el reclamo de puertorriqueños y figuras importantes del extranjero, el gobernador Muñoz Marín decreta su indulto. Murió el 21 de abril de 1965, cuatro meses después de dársele de alta de un hospital privado en el cual se le recluyó en condición de preso político. Tenía 74 años.
Sumistrado por: Marisa Rosado