¡Ay, COÑO, llegó el mes del termidor - séptimo del calendario gregoriano - y nombrado en honor a sí mismo por aquel humilde servidor público romano (¡y hombre totalmente libre de egocentrismos, comemierderías y bellaquerías!) que respondió al nombre de Cayo Julio César. (Caius Julius Caesar, para que los romanos del siglo uno antes de "whoever", entiendan)
Ya ustedes saben (¡Coño, y si no lo saben, o son BIEN BRUTOS o nunca me han leído!) que en el mes de julio me da la Calambrina revolucionaria y me sube la temperatura política a niveles que le quemarían la resistencia a los pipí-gongolís y le fundirían los fusibles a las 586 organizaciones diz que patrióticas en las que se subdivide y subdivide y subdivide - y se sigue subdividiendo - el patriotismo boricua posmoderno de estos mierderísimos primeros años del siglo 21. (¡Ay, que se joda, soy un "overage" chico de "los 60" del siglos 20... ¿Y QUE?)
Lo cual me trae, por aquello de empezar "close to home" mi ya tradicional enco... coramiento juliano, a los correligionarios del PIPí-gongolí. (¿Es necesario volver a repetirles que me niego a usar la palabra "compañero" para referirme a otros independentistas? ¡Denle gracias por eso a ciertos arrogantes, prepotentes, hipócritas y falsos amigos cuyos nombres me niego a mencionar para no quedarme con sabor a caca en la boca!) ¿Cuando es que esa gente va a aprender?
¡Por mi madre que me arrenpentí de haber dado mi firma, en diciembre de 2004 para reinscribir al Partido Independentista Puertorriqueño (PIP)!
¿Por qué lo hice? Por una conjunción de factores. Estábamos en época navideña y esa es la única época del año en que yo me vuelvo una melcocha de nostalgia y romanticismo que, para que contarles. El escenario fue MI PATRIA CHICA por excelencia, la Plaza del Mercado de mi Santurce natal, localizada en MI CALLE, la Dos Hermanos.
Como tercer factor responsable de ese amoroso error fue la persona a cargo del recogido de firmas de ese día, mi amigo Rafael Enrique ("Farrique") Pesquera. Su callada y consecuente lealtad a ese otrora glorioso partido - secuela lógica de su nobleza humana - me hizo obviar mis serios desacuerdos con el PIP y su arrogante sectarismo.
EN RESUMEN (¿no adivinaron ya?): Navidades, amigos, Plaza del Mercado de Santurce, Fernando Clemente en compañía de sensuales baladistas y merengueras (unas independentistas y otras populares de izquierda) y casi cuatro horas de buena vellonera y abundantes "Medallas" pesaron más que TODAS las desaveniencias, las dudas y críticas.
¡Oiga, bróder, y con todo y con eso, el PIP la volvió a cagar! (¡Y, que se joda, si mis amigos pipiolos se ENCOJONAN conmigo y no me hablan más!)
Antes de condenarme al ostracismo pipigongolístico lean lo que queda de este escrito y - ¡por favor, PLIS! - hagan un acto de introspección. (El de contricción lo pueden hacer despuée, a su comodidad) o no hacerlo, como es su costumbre.)
Me arrepiento arrepentidamente de ayudar a reinscribir al PIP porque ahora resulta ese micro-partido político se ha autoproclamado y autoinstituido como LA SANTA INQUISICION del patriotismo boricua. ¡Así como lo leíste, broqui!
El PIPI-GONGOLI es quien ahora decide quién es y quién no es independentista. ¡Ay, que chulo, coño, como me gusta esa CABRONA arrogancia!
Pues yo le voy a decir esto, raspao y a bocaerrajo: ¡ESTE (levantando el dedo del corazón) PA USTEDES! Les voy a repetir (por si son amnésicos o "hard of hearing") mi lapidaria sentencia clementina: NI DON PEDRO ALBIZU CAMPOS -¡NI DON RAMON EMETERIO BETANCES! - (y dicho con todo el respeto del universo) decide, establece o impone si yo soy, o no soy, independentista. ESO SOLO LO DECIDO, ESTABLEZCO O IMPONGO, YO.
Podré no ser la clase de independentista que usted quisiera que yo (y todos los demás, supongo) fuera... PERO, eso no le da a usted el derecho - o, más bien, la PREPOTENTE ARROGANCIA - de creerse el definidor del independentismo. Si usted se cree el Juan de Torquemada del patriotismo boricua, sepa desde ahora y para todos los tiempos, que yo creo que Juan de Torquemada era un solemne hijueputa fanático que se merece estar donde está, en las pailas del infierno.
Si el PIPI-GONGOLI se ha convertido en la (no tan) Santa Inquisición del movimiento patriótico, ¡que las aguas del mar no sean suficientes para lavar sus anos de las diarreas que se merecen como justo castigo para su prepotencia y su arrogancia.
Mi coraje sin límites - ¡estas calenturas julianas! - debe ser para los enemigos de la patria y JAMAS para los correligionarios. ¿Por qué carajos será que el PIPI-GONGOLI se empeña en parecerse al PENE...PE ene so de estigmatizar a los independentistas?