Así como hay países que han hecho hijos adoptivos a músicos que han vivido por tiempo en ellos, que le han cantado y le han amado, pero luego han regresado a su país de origen (como nuestro Rafael Hernández Marín en México y en República Dominicana), Tony Croato hizo lo hizo a la inversa, adoptó a Puerto Rico y lo hizo su patria verdadera, la llegó a conocer mejor que muchos de nosotros, se radicó en ella y le cantó cual verdadero puertorriqueño, bautizándola "tierra luz". Y el pueblo de Puerto Rico le reciprocó con tanto amor como el que Tony le entregó.
Gracias, Tony, por amar a mi Patria y hacerla genuinamente tu Patria.
Gracias, Tony, por ser Tony Boricua.