TINA CASANOVA
ESCRITORA
    CALENDARIO DE ACTIVIDADES     |    BIBLIOGRAFIA     |    LIBRO DE VISITAS     |    ENLACES

TINA CASANOVA

al rescate de una memoria colectiva

Oprima aquí para ver la portada de la REVISTA ESCENARIO del 15 de marzo

La escritora Tina Casanova crea una secuela de "El último sonido del caracol", con una nueva novela titulada "En busca del cemí dorado", editada por Publicaciones Puerorriqueñas Editores.

Por: Jorge Rodríguez
ESCENARIO
EL VOCERO de Puerto Rico
15 de marzo de 2008


Ha expresado la escritora Tina Casanova que la historia se constituye en la espina dorsal de su obra y que en su interpretación ésta no necesariamente tiene que ser real; pero que en su praxis narrativa es una forma de medir su paso por la sociedad boricua. Es entonces que al comenzar a armar su trama surge un rompecabeza desde donde busca las piezas para rellenar los huecos a los que se enfrenta.

Su nueva novela titulada "En busca del Cemí Dorado" es la segunda parte de "El último sonido del Caracol", en la que rescata un pasado indígena común para la meemoria colectiva de los puertorriqueños. Casanova, natural de Ciales, es también autora de las novelas "Sambirón ", "Como paloma en vuelo", "Cinco Marías y un Angel" y "¡Cuéntame de tí, Sofía", además de poseer todo un espectro publicado de literatura infantil.

Aunque en la novela "El último sonido del Caracol" aparecía el pueblo de Chimborazo, que pertenece al pueblo de Florida, y en el tiempo que se dan los acontecimientos de la novela, ubica entre Florida, Ciales y Manatí,¿cómo es que la autora crea esta geografía que para todos los efectos luce inventada?

Novela en la que Casanova explota el elemento para poder presentar, de forma amena e interesante, la necesidad que tiene el boricua actual de reencontrar sus raíces.

La extensión territorial del sector Chimborazo en realidad abarca parte de Manatí, Ciales y Florida, aunque la mayoría de su territorio pertenece a Florida. Es precisamente en el Barrio Cordillera de Ciales, donde una quebrada se sumerge dando inicio al Río Encantado. Parte del Barrio Montebello de Manatí ubica ya en la zona del Chimborazo. De esta manera la trama de las obras encuentra su ubicación en un plano real y no imaginario.

Yendo un poco más allá dentro del estilo de novelar de la autora, ¿cómo ésta consigue que de la ficción, todos los eventos literarios salten hacia la leyenda?

—Los elementos que intervienen para formar la trama de esta obra son meramente ficción, excluyendo claro está algunos planos físicos de fácil ubicación como lo son el propio sector Chimborazo, la Cueva Balcones y el sumidero llamado El Zumbo. Sin embargo, si vamos atrás a "El último sonido del Caracol", cuya trama consigue su culminación en "En busca del Cemí Dorado", la tesis de la sobrevivencia indígena trabajada en ambas podría sostenerse analizando detenidamente y con ojo crítico la historia que el invasor nos dejó. También existe la evidencia científica corroborable.

Con dos tramas históricas que corren paralelas y que en su primer espacio literario se bifurcan con cinco siglos de diferencia, en la segunda parte de ésta, "En busca del Cemí Dorado", el pasado es tratado como un elemento fantasmagórico. ¿Esa atmósfera fue creada a partir del mundo cinemático y de la imagen que domina a los personajes jóvenes y con ello, influir sobre ellos, o fue todo un azar?

—No puedo decir que "En busca del Cemí Dorado" sea una obra basada en la historia. En ella quise explotar el elemento mágico para poder presentar, de forma amena e interesante, la necesidad que tiene el boricua actual de re-encontrar sus raíces. Nuestra situación actual, donde la pérdida de valores, la falta de identidad tanto a nivel personal e individual como nacional, la indiferencia por preservar nuestros recursos naturales y la falta de un norte colectivo, nos obligan a hacer una reflexión. "En busca del cemí dorado" es precisamente eso. Es rescatar ese jíbaro-taíno que pueda todavía vivir dentro de nosotros y adoptar de nuevo lo que de noble y sabio había en ellos en su trato con sus pares y con el ambiente que lo rodeaba. Es hacer lo que hizo Sara, regresar a su origen y comenzar de nuevo. Es encontrar, más que la pieza material que perseguía Juanmanuel, el corazón del cemí que encontró Sara.

Sin duda que la interpretación que de la historia de Puerto Rico usted hace es bastante libre. ¿No tiene miedo de traspasar los linderos de la historia?

—No. No tengo miedo porque en fin de cuentas escribo novelas y no tratados de historia. Sin embargo no hago otra cosa que utilizar la historia, que tanta falta hace que nuestros jóvenes conozcan, para montar sobre ella mis tramas de ficción. Además, con mis obras aliento a mis lectores a investigar por ellos mismos, a inquirir, y a buscar su propia verdad histórica. Hay que recordar que siendo un pueblo colonizado, jamás hemos tenido el control de nuestra propia historia. Es hora ya que nos preocupemos por conocerla y a través de ese ejercicio llegar a conocernos a nosotros mismos y saber de una vez a dónde queremos dirigir nuestros pasos futuros.

¿Es por ello que bautiza a Chimborazo como el último bastión de la herencia taína? ¿Por qué?

—Porque no se me ocurre pensar en una mejor localización para que una raza perseguida pueda esconderse, que un sitio como Chimborazo.

¿Será ésta la razón por la cual la búsqueda del cemí dorado se convierta en la búsqueda de la propia espiritualidad de los personajes?

—Es esa precisamente la meta. En Sara, especialmente, se encarna esa búsqueda. Al recorrer el camino en retrospección y llegar hasta el fondo de la conciencia misma, comienza entonces la aceptación de lo que se es. Lo próximo debe ser el cambio. Sara y sus mujeres vestidas de blanco representan ese cambio, plantar la nueva semilla para la nueva estirpe de boricuas que ha de nacer. Eso también lo representan los dos niños, Gabriel y Clara.

¿Por qué representa Sara un nuevo orden y una verdad enterrada en la hegemonía de lo material?

—Porque es la única de los personajes, además de Bruno Cosme que logra desentrañar el verdadero mensaje del cemí.

¿Cuál es el motivo de la autora al proponer en esta nueva novela un viaje al corazón de la raza puertorriqueña y con ello un propósito de redención?

—Porque nuestra sociedad actual precisa desesperadamente de ese viaje. Porque hemos llegado al fondo rocoso y ya no nos queda otra alternativa que comenzar a subir.

"En busca del cemí dorado" responde como segunda parte de "El último sonido del Caracol". ¿Fue muy difícil prescindir y/o añadir nuevos personajes?

—En realidad no fueron muchos los personajes añadidos para esta obra. Además de los niños Clara y Gabriel y el malvado de Jaques Le Mound y uno que otro personaje secundario, los personajes fueron básicamente los mismos de "El último sonido del Caracol". Ahí encontrará el lector a Juanmanuel, Sara, Marcela y Bruno Cosme y hasta el propio Viejo Max con su pierna quebrada y su aliento del más allá.

¿Habrá espacio para una tercera versión así como las aventuras del Capitán Alatriste del novelista español Arturo Pérez-Reverte?

—Por ahora no estoy considerando esa posibilidad. Pero tampoco la consideré cuando terminé de redactar y publicar "El último sonido del Caracol". Sería interesante saber qué pasará con la nueva semilla…

"No hago otra cosa que utilizar la historia, que tanta falta hace que nuestros jóvenes conozcan, para montar sobre ella mis tramas de ficción. Además, aliento a mis lectores a investigar por ellos mismos, a inquirir, y a buscar su propia verdad histórica", dice Tina Casanova.

 

Regresa al inicio

Regresa a página de entrada

All material herein © '2007 "Tina Casanova".