TINA CASANOVA
ESCRITORA
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La letra con gozo entra

por Vanessa Serrano
Publicado en la sección Vidas Unicas de El Nuevo Día, 18 de octubre de 2007.

      Su pasión por los libros le absolvió de largas horas de trabajo en su casa, en la finca de su padre en Ciales. Era a finales de los 50 y, para poder tener nuevos libros para leer, en su mayoría prestados, Tina Casanova negociaba con sus cuatro hermanos mayores. Leería los libros que les asignaban a sus hermanos en la escuela a cambio de que éstos hicieran las tareas de la casa que le tocaban a ella.
Descubrí que caminaba descalza cuando tenía 12 años. Me di cuenta por que fui a una fiesta y todos tenían zapatos menos yo.
      Sus hermanos, muchos años después, descubrieron que aquel no era un negocio equitativo, que la jibarita no despreciaba los quehaceres hogareños, sino que lo más que quería aquella niña de ocho años era leer y hubiera hecho lo que fuera por tener un libro que desentrañar. 
      Desde su primera experiencia como lectora, -recuerda que fue “Alegre” de Hugo Wast-,
Tina quedó contagiada de la irreversible enfermedad literaria. Esta devoción ilimitada por la lectura es la raíz de su creatividad impetuosa como autora, todo un fenómeno de la literatura puertorriqueña contemporánea.
      Cuando se piensa en Tina Casanova, se la asocia con “
Sambirón” (1998), su primera novela histórica, que demandó tres ediciones en su primer año de publicación y alcanzó cinco ediciones en un periodo de seis años. Se trata de un relato costumbrista centrado en un espacio de fantasía que refleja la memoria colectiva del jíbaro puertorriqueño, lo que la obligó a una trilogía que complementaron los títulos “Como paloma en vuelo”, (1999) y “Cinco Marías y un Angel” (2001).
      Esta pasión literaria, de escritora profusa y de lectora ávida, se ha transmutado en una afán actual de contagiar la veneración a los libros entre los sectores menos privilegiados. Tina y su esposo (a quien le llaman “Don Tino” de cariño) han aprovechado la acogida de sus libros para apoyar causas tan importantes como el proyecto “Educando para la paz”, ofreciendo talleres de lectura creativa a niños en escuelas y colegios, especialmente en sectores de bajos recursos.
      Además recolectan libros para donar a bibliotecas de escuelas públicas, ofrecen charlas y conferencias en escuelas, universidades y hasta afuera de la Isla sobre nuestra herencia taína y la supervivencia de la cultura indígena. Además,
Tina es madrina del Club de Nuevos Lectores de la Sección 501 de la Institución Correccional para varones en Bayamón y la cárcel de Mujeres de Vega Alta.
      En su casa, han colocado un centro de acopio de juguetes, ropa y artículos de primera necesidad para llevar a otros grupos comunitarios con los que colaboran como el Comité de Trabajo en Apoyo a Vieques y el Festival de los Reyes Magos para los niños de Vieques, así como la Organización de Iniciativa Comunitaria.
      Sondear en su memoria infalible, provoca en
Tina carcajadas de dulzura inocente. La cuerda de terreno repleta de verdor que rodea su casa en Trujillo Alto es una reafirmación de su obra: Tina es el reflejo de su ambiente. Mientras más adentro en la montaña, mejor. Los alrededores de su hogar intentan imitar la finca cialeña de su familia en donde se crió y en la que descubrió la magia de los libros gracias a su padre, un cortador de caña con apenas un octavo grado, el mismo que le enseñó a leer.
      Ese saber desencadenó en ella el virus de la ansiedad por la lectura. “Recuerdo que cuando al barrio se acercaba la guagua de la Biblioteca Rodante, sólo te dejaban tomar prestado tres libros al mes. Para mí era como enseñarle una bolsa llena de dulces a un niño y sólo darle un bomboncito”. Pero
Tina utilizaba toda su inventiva y convencía a los demás amiguitos del barrio, a quienes no les interesaba leer, que tomaran libros prestados para ella. “A veces llegaba a casa con más de diez libros. Mami se ponía furiosa”, rememora risueña.
      Durante nuestra conversación, las luces de un sol vespertino se cuelan entre las hojas de los árboles nativos que rodean la acogedora casa de campo. Esta misma luz se refleja en los ojos caoba de
Tina en un intento camaleónico de la naturaleza por estar dentro de su mirada. No hay duda del apego de Tina hacia la tierra. Un idilio que se inició durante su infancia, a través de la planta de los pies, con el tacto refrescante del campo. “Descubrí que caminaba descalza cuando tenía 12 años. Me di cuenta por que fui a una fiesta y todos tenían zapatos menos yo”, relata en medio de una explosión de risas.
      La pobreza en lo material se compensaba con la riqueza de su propio paraíso, que se reinventaba con todo lo que aprendía de los libros. Pero si algo que leía no encajaba en su realidad,
Tina cambiaba el texto a su manera sin chistar. “Me pasó con la Caperucita Roja. Simplemente cambié el final para que la Caperucita y la abuela le entraran con palos al lobo malvado”.
      De Ciales se trasladó al Área Metropolitana al terminar la escuela superior. Cuando comenzó la universidad,
Tina se apartó de su amorío con la literatura. Luego de estudiar un bachillerato en Administración de Empresas de la Universidad Mundial, se sumió en la vida laboral dedicándose por casi veinte años a una empresa de transportación marítima.
      Su impulso creativo entonces se derivó hacia la pintura y decidió estudiar por tres años en la Liga de Arte tratando de llenar un vacío espiritual con una actividad que, aunque disfrutaba, a la postre no era suficiente. A
Tina le faltaba algo más.
      La vuelta a los libros fue inevitable. Pero cambió su papel de lectora a escritora. Durante un tiempo estuvo escribiendo poesía y en varias ocasiones le publicaban en revistas literarias o en periódicos regionales. Hasta que un buen día, en 1993 Tina se sentó a vaciar en un manuscrito toda la masa de ideas que no le dejaban en paz desde hacía mucho tiempo. Entre páginas perdidas y manuscritos dañados,
Tina le dio vida a “Sambirón”, que no es otra cosa que la fusión del nombre del sector en donde vivió en Ciales, San Virón.
      Desde el momento en que publicó,
Tina no ha parado de escribir. La incansable creación de Tina dura 10 años y se vierte en novelas, todas laureadas, de 500 páginas que conjugan la historia social y económica de Puerto Rico con personajes ficticios. Por no hablar de los cuentos para niños de una gracia singular.
      Una de las líneas de la escritora se concentra en la educación sobre la historia de Puerto Rico, en la descripción extensa de la vida de sus indígenas y de sus jíbaros. “Si nosotros no conocemos nuestra historia, primero no podemos querer a nuestra patria y tampoco no vamos a saber lo que queremos para nuestro futuro. Tenemos una juventud que no conoce su historia y por eso es una juventud que no tiene raíces, que se transcultura”, señala.
      Y añade: “Yo lo que intento es rescatar a los jóvenes sin historia, pues así crecí yo. La historia que nos enseñaban no era nuestra historia verdadera. Ya van seis novelas en las que exploro por qué los puertorriqueños somos como somos. Incluso parten de ciertas teorías sobre la aparente indolencia del puertorriqueño. Yo digo que eso nos viene de los taínos, pues nuestro indígena convivía plenamente con la naturaleza y lo que querían era vivir para vivir. No somos indolentes”.
      Sus libros invitan al lector a desarrollar el orgullo patrio, por que según
Tina, “sólo si sabemos el valor de lo que somos y el valor de una historia que lo cimente, podremos crear una sociedad nueva”.
      La seguridad de
Tina es reconfortante, como el jugo de guayaba natural que sirvió su esposo Sigfredo en la mesa, que representa un abrazo de solidaridad. Los rasgos de su carácter son típicos de la mujer borincana: maternal, luchadora y emprendedora.
      El atardecer en la casa de
Tina es impresionante, entre amarillento y verde, y va preludiando el final de esta entrañable encuentro con Tina Casanova. El olor del árbol de limón y mangó fresco y la sazón de las habichuelas guisándose lentamente en la estufa, evocan una sensación tan apetecible como la embriaguez que provocan su conversación y su literatura y de los que uno nunca quisiera despedirse.
 
BIBLIOGRAFIA COMPLETA DE LA AUTORA
TRILOGIA DE NOVELA HISTORICA
 
Sambirón - 1997, 5 ediciones
Como paloma en vuelo  - 1999, 2 ediciones
Cinco Marías y un Angel - 2001, 2 ediciones
NOVELAS
 
CUENTOS Y LEYENDAS
El jardín del Búho Sabio - Cuento infantil, 2001
Al final del arcoiris - Cuento infantil, 2002, 2 ediciones
Señor Oruga - Fábula juvenil, 2004
Relatos y leyendas de Borinquen - Cuento juvenil, 2001, 2 ediciones
Cuentos de Puerto Rico - Antología de cuentos infantiles por tres autoras puertorriqueñas
El Bosque Santo y los Animalitos Frailes - libro de cuento para niños para conmemorar el centenario de la llegada de los frailes Capuchinos a Puerto Rico
Pepe Gorras - Novela juvenil, 2008 (Primer premio de Novela Juvenil BARCO DE PAPEL 2007 - Ediciones SMPR)
AUDIOLIBROS
 
Sambirón, el Audilibro - La novela en 14 cassettes. Narrada por Malín Falú.
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