DORADO - La escritora puertorriqueña Tina Casanova concluyó que los taínos de la Isla no están extintos, luego de hacer un estudio sobre su supervivencia, que resultó en su quinta novela histórica: El último sonido del Caracol.
Casanova visitó la biblioteca Jane Stern Comunity Library, en Dorado, para presentar su nuevo libro. Además, habló a los estudiantes de décimo grado de la Escuela Superior José S. Alegría sobre la investigación que antecedió a su novela.
Es un mito, indicó, el decir que los españoles acabaron con los nativos de Borinquen 60 años después de la conquista. Esa búsqueda sobre la supervivencia taína la llevó por los estrechos caminos de la historia del puertorriqueño, que en su prólogo dice, “es como una prostituta; todo el mundo | |
|
|
|
|
Tina Casanova presentó su última novela, en la que pretende convencer al lector de que los taínos no están extintos. | | | | |
la soba, todo el mundo la toquetea y la amasa, y luego andan hablando de ella como les da la gana”.
En su afán por comprender por qué lo que vivió en su infancia se ha tratado como algo extinto, se empapó del tema en el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe y se convenció de que todavía por las venas del puertorriqueño corre sangre taína.
“La historia oficial muchas veces, nos la ha escrito, nos la ha dicho, nos la ha inventado el invasor”, adujo la escritora cialeña, mostrando a los estudiantes piezas de la cultura taína que encontró en la finca de su padre cuando era niña.
Casanova recomienda al lector romper mitos. “Eso (taíno) fue un sello que le quiso poner el español porque, cuando se encontró al nativo, ésa fue la primera palabra que le dijo. Luego se supo que taíno significa bueno”.
Entonces, ¿qué fue lo que encontró el español? “Jíbaros, porque es una palabra indígena que lo que quiere decir es el hombre del bosque”.
“El último sonido del Caracol, te habla de la historia que la historia oficial nos ha ocultado. Te habla de la supervivencia del indígena y no de la extinción. La historia oficial dice que los indios -a los que yo prefiero llamar jíbaros- se extinguieron en los primeros 60 años de la conquista”, argumentó.
“Entonces, 500 años después que nos extinguimos, surge un científico boricua, el doctor (Juan C.) Martínez Cruzado, y en unos estudios del ADN mitocondrial, descubrió en el 1990, que el 60% de nuestra sangre es indígena; el 28%, negra; y solo un 12%, blanca caucásica”.
La novela se desarrolla en Chimborazo, “la última trinchera de resistencia taína”, entre Arecibo, Florida, Manatí y Ciales, por donde corren las aguas subterráneas del Río Encantado.
A pesar de la brutalidad con que fueron tratados los nativos, la autora de Sambirón pretende convencer al lector de que los taínos no están extintos y para eso lleva al lector hasta Chimborazo.
Por su parte, los estudiantes se acercan a la muestra de piezas arqueológicas y fotos, hablan sobre el casabe, que todavía se hornea en Puerto Rico, las hamacas y la dieta que es herencia taína.
Casanova estará del 15 al 18 de febrero próximo en la Universidad Central de Bayamón, donde le dedicarán un certamen de poesía.