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Con cuatro novelas y varios volúmenes de cuentos, Tina Casanova es una de las escritoras de trayectoria más sostenida dentro del panorama literario actual de Puerto Rico |
por Jorge Rodríguez
Redactor ESCENARIO
El Vocero de Puerto Rico
Sábado, 12 de abril de 2003
Con tres novelas a cuestas: Sambirón, Como paloma en vuelo y Cinco María y un Angel, retoma su lugar en el tinglado boricua, la escritora boricua Tina Casanova, con una nueva propuesta novelística titulada ¡Cuéntame de tí, Sofía!. En esta ocasión, la también autora de cuentos, explora la corrupción en el mundo político local, con dos personajes periodistas que van tras la pista de un senador delincuente. Es además, esta historia la de dos mujeres que enfrentan su soledad que, al decir de Casanova, quedan unidas por distintas confidencias misteriosas. También esta obra se nutre del personaje del pueblo que al autorrealizarse descubre un poder de convocatoria que ignoraba que poseía. Al frente de ese instrumento está Cucha Sardá, gobernadora de Puerto Rico.
Se lee en ¡Cuéntame de tí, Sofía! toda una frustración popular en contra de los gobiernos. ¿Cree que con ello los pueblos pueden gobernarse solos?
- Pienso que los pueblos no pueden gobernarse solos, pero creo firmemente que la fuerza del pueblo, armonizada y unida hacia una sola meta puede hacer la diferencia y ofrecer una alternativa, cualquiera que sea. No tiene que ser necesariamente la que planteo en mi obra. Esta novela fue escrita en broma para ser tomada muy en serio. Con ello advierto que el propósito fundamental de la misma es llamar la atención, medio en broma, medio en serio, de los problemas sociales y políticos actuales. Con la situación de los últimos años, el pueblo de mi novela no vislumbra muchas alternativas para construirse un porvenir que pueda solucionar las profundas lacras sociales que nos aquejan. En la novela hay situaciones inverosímiles que utilizo en forma de sátira para dramatizar la trama.
¿La solución que busca el pueblo en su novela, no le parece anarquista?
- Podemos definir anarquía como la falta total de un gobierno. Basado en esa definición no es anarquista la solución que el pueblo desesperado y frustrado busca y logra. La politiquería tiene paralizada la sociedad. Los cambios de gobierno, lejos de mejorar la situación, diremos que la complica. La corrupción rampante que persiguen y denuncian Flor Sardá y Pequeño Pablo, mis dos periodistas, y un crímen nebuloso en el Capitolio, encienden la llama del descontento y el pueblo le da la espalda al sistema político establecido y propone, persigue y consigue un nuevo gobierno, libre de la politiquería pero paralelo al sistema establecido. El pueblo de mi novela se provee de un gobierno.
¿El hecho de que uno de los protagonistas sea una gobernadora de Puerto Rico, no le hace responsable de rescatar ese personaje para la literatura puertorriqueña?
- Creo que el que una mujer nuestra haya logrado conseguir el puesto más alto en el gobierno de un país como el nuestro automáticamente la rescatará para la literatura. En mi obra Cucha Sardá debió ser la primera mujer gobernadora. Comencé a escribirla en el 1999 y se retrasó porque tuve que trabajar otros proyectos paralelos. La primera mujer gobernadora actual me robó el tiro. Al igual que Rigoberta Menchú le arrebató el premio Nobel de la Paz a Cucha Sardá. Sigila Camerón pasó entonces a ser una de las contrincantes a competir con ella.
¿Qué la hizo escoger ese personaje?
- Siempre he considerado que la mujer está capacitada para desempeñar cualquier papel en los destinos de los pueblos. Como mujer, me apasiona crear personajes femeninos que hagan la diferencia. Al buscar una mujer como Cucha Sardá, rompo con los estilos convecionales y establezco un nuevo orden donde el pueblo se convierte en protagonista de su propio drama con plena participación en los asuntos que le atañen, dirigido por ella. Los gobiernos, y con ello me refiero al orden de gobierno establecido, deben bajar de los encumbrados pedestales del poder y tocar las clases oprimidas. Es la única forma de hacer el cambio.
¿Qué le ofrecía en términos dramáticos este personaje?
- Cucha Sardá es una mujer de pueblo. Su familia, por siglos ha vivido en la misma calle de la barriada Figueroa, o tal vez la Colectora de Santurce . Es una mujer estrafalaria, pintora y preocupada por la paz del planeta y la preservación del ambiente. Se hace llamar "Soldado del Planeta". Con una conciencia responsable y un carácter de hierro, camina siempre con chamarra de camuflaje y alpargatas de misionero y duerme en un catre de soldado espartano, equipo que llega consigo a Fortaleza cuando es elegida gobernadora.
¿Por qué escogio el barrio La Colectora de Santurce como uno de sus escenarios?
- Siempre me ha intrigado ese barrio. Tal vez sea porque a ese barrio fue a refugiarse parte de mi familia cuando la opresión de los grandes consorcios monopolizaron las tierras y obligaron a nuestros jíbaros al éxodo involuntario.
Ya había recogido este ambiente también en la novela Como paloma en vuelo, en pleno mangle de Santurce. ¿Por qué?
- En esa obra, el colocar a mis personajes en el Fanguito era obligado. La ruta que seguí para poder hilvanar mi trama de ficción dentro del marco histórico real se me presentó de inmediato, tal vez como respuesta a un extraño anhelo que siempre me persiguió por las imágenes familiares que escuché contar desde niña con relación a mi abuelita y mis tíos que vivieron allí. Nunca pude visitarlos.
El entramado de la corruptela que persiguen las periodistas de su novela, ¿de qué manera fueron concebidas; o fue una pesquisa que usted persiguió durante mucho tiempo?
- En realidad la trama nació de los programas de análisis político de la radio. Escuchando día tras día el desfile apocalíptico de imágenes de corrupción, me apabullaba. Del asombro, pasé al atolondramiento y luego a la indignación. Por último, un sentido de completa y total impotencia se apoderó de mí. era el mismo sentimiento que escuchaba del pueblo. No soy política, tampoco soy socióloga; por lo tanto, no puedo dar soluciones. Mi obra es una sátira nacida del desconcierto.
¿Cuando se percató que debía entremezclar la tramas de sus novelas en el estilo que lo hace?
- Esta novela, a diferencia de las otras, no persigue ilustrar la historia. Sin embargo, no pude evitar colocarla en un espacio y un tiempo real con situaciones reales que están aconteciendo, lo que la coloca tal vez en el estilo que siempre he trabajado mis tramas. Toda semejanza con nuestra realidad actual no es pura coincidencia.
¿Es esta novela un llamado a la reflexión en torno a los males que sufre el País o se constituye sólo en una voz de protesta?
- Diría que es ambas cosas. No tengo la solución para los problemas por los cuales atravesamos como sociedad; sin embargo pienso que todo no está perdido. El pueblo, la sociedad, tiene el poder del cambio en sus manos. Las mayorías no deben aceptar sin indignación o protesta las acciones dañinas de unos pocos.
En la novela de Arturo Pérez Reverté, "La Reina del Sur", el autor trabajó con el silencio de la mujer mientras que en ¡Cuéntame de tí, Sofía! se hace lo mismo con la soledad de la mujer. ¿Encontró con ello una afinidad sexual?
- Sí, la hay. Hay tres mujeres en mi novela que gravitan dentro de una soledad que las habita como una camisa de fuerza. Unido a ello va una frustración total y completa por las relaciones frustradas que lleva a una de ellas, Sofía, a cometer desaciertos en busca de una estabilidad emocional utópica que la coloca en una búsqueda inútil del amor.
¿En esta obra donde la política es medular, como se canta la autora?
- Busco la armonia total entre estado y sociedad, entre el establecimiento y el pueblo; y sobre todo, busco y anhelo justicia social. Aún no la he encontrado.