La Parguera es un poblado costero en el Municipio de Lajas, localizado al suroeste de Puerto Rico, que colinda por el norte con el Valle de Lajas y el barrio Sabana Yeguas, por el este con el barrio La Costa, por el oeste con el barrio Palmarejo y por el sur con el hermoso Mar Caribe y su semillero de cayos y arrecifes que se extienden por todo lo ancho del horizonte
"La Parguera era un terreno hostil, seco y espinoso," según don Juan Ramos Rosado, mejor conocido por don Leo, un pescador de 84 años, natural de La Parguera. "A principios del siglo XX vino gente recia decidida a poblarlo y a amarlo como todavía lo hacen sus descendientes," concluye con un dejo de nostalgia en la voz.
Entre aquellos que transformaron durante el siglo XX aquella villa pesquera del siglo XIX en La Parguera de hoy se encuentran las familias Quiñonez, Cancel, Ramos, Rosado, Fabiani, Lagarde, Irizarry, Pagán, Hernández, López, Pancorbo y Piñero. Fueron los Cancel y los Quiñonez quienes comenzaron el movimiento turístico moderno.
El señor José Antonio Cancel junto a un pariente suyo, Luis Irizarry Cancel, construyeron la primera pescadería a principios del siglo XX. El señor Cancel decidió construir una flotilla de botes para proporcionarles a los pescadores una fuente de trabajo a la vez que suplirían a la pescadería y también,de esa pesca diaria, le correspondería una parte a los trabajadores del mar para el sustento de sus familias.
Don Segundo Hernández, conocido como don
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La plaza de la Parguera, 1951 |
Gundo, propietario de un astillero ubicado donde hoy se encuentra el Varadero, y fabricante de la mayoría de las embarcaciones del área, estuvo a cargo de la construcción de la flotilla. En este proyecto trabajó el señor Francisco Pagán Cruz, carpintero y primer zapatero del poblado. También colaboró el propio José Antonio quien se había desempeñado como carpintero antes de establecer la pescadería. Enid Cancel, nieta del señor Cancel, considera a don Gundo uno de los principales forjaderos de La Parguera de hoy: "Don Segundo fue quien construyó casi todas las embarcaciones con las que se inicia el turismo hacia la bahía luminiscente, tanto las capitaneadas por locales como las de alquiler con las que los turistas visitaban los cayos y los canales, que entonces no eran tan frecuentados.
Para el 1945 la pequeña villa pesquera estaba habitada por unas 24 familias de pescadores oriundas de la playa El Combate y el sector la Pitahaya de Cabo Rojo; de algunos sectores de Guánica, y de los sectores Papayo, Fortuna y Salinas de Lajas. Con la entrega de las parcelas ese mismo año, la poblacón tiene un marcado crecimiento que encamina a la villa a convertirse en un poblado. Para entonces la cantidad de pargos era tal que cuando se acercaban en manchas a la costa de la villa, obscurecían el fondo del mar en su totalidad.
El primer hotel del poblado lo construyó el señor Carlos Quiñonez para el 1955. Este factor junto al negocio de botes de alquiler y los viajes a la bahía, comenzaría a darle solidez e impulso al desarrollo turístico del lugar. Fue lento al principio pero eventualmente iría en franco crecimiento al comenzar a establecerse negocios relacionados con los deportes acuáticos como lo son el buceo y el esnórquelin, para el cual las aguas del área son ideales, de las más hermosas del mundo.
Alfredo Cancel, el hijo de José Antonio, desde muy joven quiso trabajar con su padre. Fue este joven visionario quien comenzó a utilizar algunas de las embarcaciones de la pescadería para efectuar viajes en grupos a la bahía. Al adquirir popularidad, Cancel, padre, incluyó las excursiones en su negocio, dejando a Alfredo a cargo de esta faceta de la empresa. Cuando los viajes a la bahía se efectuaban a remo en botes de particulares, Alfredo, con el aval de su padre, le dió el giro comercial turístico de más envergadura al adquirir lanchas con motores fuera de borda y de mayor capacidad para pasajeros.
La familia Fabiani también incursionó en una empresa similar que contribuyó grandemente al desarrollo y reconocimiento local e internacional de La Parguera, pero fueron los Cancel los que perseveraron y se mantuvieron en ella. Eventualmente se le unieron otros como Guillermo Torres y Johnny Cordero.
La Isla de Magueyes
La Isla de Magueyes, en la bahía de La Parguera, contribuyó al desarrollo del poblado. En un principio, los pescadores utilizaron este islote para la crianza de cabros o cerdos como una alternativa para generar ingresos adicionales a los proporcionados por la pesca, hasta que hace unos 42 años se ubicó en el islote el primer zoológico del área oeste de Puerto Rico. A este zoológico trajeron una gran variedad de animales como osos, cebras, serpientes e iguanas. Aunque fue un atractivo turístico adicional, lo dificultoso y costoso del mantenimiento hizo que fuese trasladado a terrenos de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, donde aún permanece.
Como testimonio de la existencia del zoológico, en la isla todavía quedan las iguanas, algunas de las cuales han nadado hasta el poblado y se les puede ver en algunos sectores de éste.
No muy distante de Magueyes se encuentra la Isla de la Cueva o Isla de los Monos, conocida así porque a esta trajeron una colonia de primates para llevar a cabo unos experimentos científicos. Con el tiempo, los monos aprendieron a nadar y cruzaron el canal hasta tierra firme. Ahora no es raro verlos correteando por los llanos del área o trepados en los árboles. A pesar de ser inofensivos, causan un gran daño a las siembras de calabazas, melones y otros frutos y vegetales. Debido a esto se buscan formas de controlarlos aunque algunos han sido cazados o puestos en cautiverio por los vecinos de la zona por donde deambulan
Las Fiestas de La Parguera en honor a San Pedro
Cuando el Sr. Carlos Quiñonez inauguró su hotel, cedió unos terrenos aledaños a éste para construir la primera iglesia del poblado: la Capilla Católica de San Pedro, el santo patrón de La Parguera y de sus pescadores. En honor a este se celebraba el Festival de San Pedro con una duración de 10 días, siendo el 29 de julio el día más importante de la festividad por ser la fecha en que se conmemora al santo. Ese día se celebraba una misa tras la cual se iniciaba una procesión con una efigie del santo a la cabeza. La procesión desfilaba por todo el poblado hasta llegar al muelle donde colocaban la efigie en la proa de una embarcación que era seguida por otras decoradas con gran colorido. Esta procesión acuática visitaba todos los cayos hasta regresar a puerto desde donde volvían a caminar por el poblado y finalizar por la noche con la coronación de la reina de la bahía y la otorgación de premios a las embarcaciones mejor decoradas que habían tomado parte en la procesión acuática.
La gente de los sectores aledaños viajaba hasta La Parguera en carretas de bueyes por los caminos de la costa. Se vendía lechón y frituras al margen de las carreteras y caminos vecinales. En la plaza habían machinas y picas.
En la actualidad, la festividad se celebra sólo el 29 de julio, llevándose a cabo las procesiones marítimas y acuáticas, con la posterior premiación de las lanchas mejor decoradas. Aú con la celebración acortada a un sólo día sigue siendo una celebración de gran disfrute y regocijo para todos los participantes.
La Venecia de Puerto Rico
A principio de los años 60 algunos naturales de La Parguera comenzaron a edificar casas entre los mangles costeros. Estas casas montadas en zocos y cuyos balcones dan hacia el mar le darían un atractivo único al poblado. La construcción proliferó y comenzaron a ser adquiridas por familias de otros pueblos, especialmente del Area Metropolitana. A los nuevos residentes se les dió el nombre de 'caseteros' y por su condición de ser población de fin de semana y verano, se les conoce como la población flotante.
Los caseteros comenzaron a visitarse en lanchas que amarraban a sus balcones cual garajes para sus carros. Esa costumbre de visitarse por agua junto a los paseos por los hermosos canales de La Parguera muy bien hace al poblado merecedor del nombre: la Venecia de Puerto Rico
Aunque en un principio hubo fricción entre los locales y los 'caseteros', las asperezas fueron limadas y las desavenencias superadas. De hecho, la existencia de estas casas les ha brindado un ingreso extra a los locales ya que por ser casas de fin de semana o veraneo, el mantenimiento semanal de estas recae sobre los parguereños quienes se dedican a esos menesteres, más que como empleados, como amigos de los dueños. A su vez, los caseteros le dan una inyección a la economía local cuando compran en los establecimientos locales sus víveres o materiales de construcción, y al patrocinar los pubs, restaurantes y otros establecimientos comerciales.
La Parguera en la Actualidad
Actualmente, la población de La Parguera es de unos 3,000 habitantes incluyendo la población flotante (no así a los turistas que se hospedan en los distintos albergues). Pero el poblado aún cobija una villa pesquera, sede de la Asociación de Pescadores de La Parguera, compuesta de unos 70 pescadores locales y de sectores vecinos.
Al visitar La Parguera podrás conocer a descendientes de aquellos de aquellos forjadores, y aún a algunos de estos, que todavía se dedican a los negocios y quehaceres que transformaron aquel terreno árido y hostil en un poblado único en nuestra hermosa Isla de Puerto Rico.
La Bahía Bioluminiscente de Lajas
El atractivo principal de La Parguera es la Bahía o Laguna Bioluminiscente de Lajas. Esta es una de las las pocas bahías de su clase en el mundo debido al delicado equlibrio ecológico que requieren. La concentración de unos microorganismos conocidos como dinoflagelados es la que causa la bioluminiscencia. Estos microorganismos emaman luz propia al ser perturbados por un movimiento brusco. En noches sin luna es impresionante verlos brillar como estrellas derramadas en las aguas de la bahía.
Desde el poblado se ofrecen viajes nocturnos con experimentados capitanes. Las embarcaciones están debidamente equipadas para estas travesías nocturnas de aproximadamente una hora de duración. Es una experiencia inolvidable que ningún visitante debe pasar por alto.
En los viajes a la laguna, usualmente van jovenes parguereños que al llegar a la bahía, se lanzan al agua para demostrar como el agua se 'enciende' al sumergirse en ella y al nadar por unos minutos alrededor de la embarcación. Si va en bote alquilado, usted mismo puede pasar por la experiencia de crear la bioluminiscencia para sus acompañantes.
Los canales
El área de los canales ornamentales está formada por más de 30 cayos y pequeñas islas de manglares. Se llega en lancha, yola, kayak o jet ski.
El agua serpea entre los mangles apaciblemente en una quietud que aparenta inmovilidad. Navegar por ellos nos hace olvidar la civilización. La frescura de las plantas se respira en toda la travesía, en una atmósfera entre exótica y romántica. En el paseo podría divisar entre el denso ramaje algunas de las aves que en ellos mora o algún pelicano tomándose un descanso de día de pesca y tal vez un simpático manatí flotando en las aguas.
Por la posibilidad de haber algún manatí en el área, la velocidad de navegación por ellos está reglamentada.
Los Cayos
Los cayos quedan al sur de la franja territorial de La Parguera.
El más famoso es Caracoles, una piscina natural a la cual se llega en bote. En las llanas aguas que le circundan, los bañistas disfrutan el día haciendo sus barbacoas en las embarcaciones cual pasadía marino, ya que caracoles no tiene una playa como tal donde poner las cosas en la arena.
El canal que atraviesa este famoso cayo circula el agua que está en uso por los bañistas, trayendo aguas nuevas desde las aguas profundas. En este pequeño canal encontramos una inmensa variedad de vida marina desde aquella que pertenece al ecosistema que es el mangle hasta una buena muestra de peces tropicales.
Al cayo Medialuna suelen venir por temporadas grupos de manatíes con los cuales se pueden lograr un encuentro cercano ya que estos mamíferos acuáticos no le temen a los seres humanos y se les acercan 'amistosamente'. Asímismo, al cayo se acercan los delfines y los careyes - las tortugas de mar de tamaño espectacular, que se encuentran en peligro de extinción al igual que los manatíes.
Los otros cayos son Mata de la Gata, Májimo, Collado, Enrique, Laurel y San Cristóbal. Todos son frecuentados tanto por los parguereños como por turistas locales e internacionales.
En Enrique, Madialuna y Májimo se puede acampar y pernoctar bajo el cielo raso, poblado de estrellas. En noches sin luna, las estrellas fugaces cruzan la vasta oscuridad sideral para caer al mar o disolverse en la noche.
Durante la Semana Santa se pueden ver decenas de embarcaciones repletas de turistas repartidas por todos los cayos. Turistas de todos los confines del mundo que vienen a disfrutar de nuestras bellezas naturales.
Para viajes a la laguna, los cayos y los canales en botes rentados o capitaneados puede acudir a JOHNNY'S BOATS, PEPE BOATS, CANCEL BOATS ( Fondo de Cristal III ) o a TORRES BOATS.
Deportes Acuáticos
Caracterizadas por ser aguas tranquilas y cristalinas, las aguas de la bahía de la Parguera, el área de los cayos y los arrecifes, donde anidan las especies y donde se origina la vida marina, son idóneas para practicar el esnórquelin. En estas áreas pobladas por una gran variedad de peces tropicales, no dejarán de asombrarnos otras bellezas submarinas.
Como lugares excelentes para bucear se encuentran la Boya Vieja, la pared Negra o Black Wall, Fallen Rocks y los pináculos, donde podrá admirar unas formaciones terráqueas submarinas únicas en el mundo.
Los equipos para estos deportes están disponibles para alquiler en PARADISE SCUBA y PARGUERA DIVERS, donde con gusto le ayudan a planificar viajes capitaneados por expertos que le llevarán a las áreas mencionadas. Además de ir en embarcaciones completamente equipadas para dichas excursiones, también incluyen comestibles y bebidas para este 'pasadía', y de regreso le tendrán una recepción en el muelle, para después continuar hacia la bahía bioluminiscente.
Hospederías, Comida y Ambiente Nocturno
En La Parguera el visitante encontrará hospederías, restaurantes, tiendas de artículos y de deportes marinos, pubs, supermercados, farmacias, club náutico, pizzerías, embarcaderos, botes recreacionales, scuba y otras tantas diversiones y entretenimientos deportivos.
El alojamiento en la parguera comienza en $49.95. Encontrará una buena variedad de opciones de alquiler desde habitaciones con acceso independiente en residencias privadas, guest houses, acogedores paradores y hoteles de propietarios puertorriqueños.Entre ellos incluimos a HOTEL NAUTILUS, POSADA PORLAMAR, ESTANCIA LA JAMACA, CAYO LAUREL COURT, LA PARGUERA GUEST HOUSE, HOTEL PARADOR VILLA DEL MAR y GLADYS GUEST HOUSE.
En los restaurantes podemos degustar deliciosos mariscos frescos de la pesca diaria, como en el REST. EL NAUTICO, EL JAMACO en ESTANCIA LA JAMACA o LA PARED en el PARADOR PORLAMAR.Para comida mejicana: EL GUACATACO, en la mera entrada del poblado.
O puedes ir a degustar nuestro bacalaítos, guanimes, calditos de pescao, alcapurrias y pastelillos en la PESCADERIA FROILAN o en MAR Y TIERRA SPORTS BAR, donde podrás pasar el tiempo en las máquinas de juego.En el BLUES PIZZERIA & SPORTS BAR podrás saborear la mejor pizza del área.
En los alrededores de la plaza podrás encontrar billares, lugares de reunión y la misma placita para pasar el rato haciendo nuevos amigos o conversando con los ya hechos. Ven a disfrutar tus vacaciones en este poblado donde no se conoce la criminalidad y en la cual palparás y vivirás la hospitalidad puertorriqueña que te darán unos amigos que aguardan tu visita. Y esperan por tu regreso.