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Finaliza septiembre. Es hora de decirte lo difícil que ha sido no morir.
Por ejemplo, esta tarde tengo en las manos grises libros hermosos que no entiendo no podría cantar aunque ha cesado ya la lluvia y me cae sin motivo el recuerdo del primer perro a quien amé cuando niño. Desde ayer que te fuiste hay humedad y frío hasta en la música.
Cuando yo muera, sólo recordarán mi júbilo matutino y palpable,. mi bandera sin derecho a cansarse la concreta verdad que repartí desde el fuego, el puño que hice unánime con el clamor de piedra que exigió la esperanza.
Hace frío sin ti. Cuando yo muera, cuando yo muera dirán con buenas intenciones que no supe llorar.
Ahora llueve de nuevo. Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto como hoy.
Siento unas ganas locas de reír o de matarme. |
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