En esta nueva producción bajo el sello Ossobuco y perteneciente al género pop, se incluyen nuevas y viejas composiciones de María Gisela en las que el amor, la solidaridad, la desesperanza, el arte, la esperanza renovada, la muerte y el desamor viajan en armonías y estilos diversos que van del rock, la balada pop, el ritmo caribeño, aires del guitarrista Santana, latinoamericanos y de los sesenta, reminiscencias de blues y jazz, pero todos éstos modernizados y frescos para un público exigente que disfruta la variedad. Todo se olvida tiene catorce canciones de las cuales diez son originales de María Gisela, y reflejan que es una compositora experimentada y de alta calidad. En este CD ha musicalizado dos poemas del salvadoreño Roque Dalton, Hora de la ceniza y Alta hora de la noche, y del puertorriqueño Andrés Castro Ríos, Canto antillano, e incluye una canción de Javier De la Torre, Invitación. María Gisela se propone llegar a la juventud, atrayéndoles con sonidos que les son afines, pero presentando la posibilidad de hallar belleza en las palabras, algo tan escaso hoy día. También se expresa como mujer, con sensualidad y firmeza, mediante palabras cargadas de experiencias vitales en las que otras mujeres puedan hallar sus reflejos. La producción musical, los arreglos y guitarras de Todo se olvida estuvieron a cargo de Javier De la Torre Arrillaga. Participaron en la grabación los siguientes músicos: Samuel Morales (bajo), Jesús 'Pucho' Pacheco (piano), Rayda Cotto (Flauta y voces), Néstor Hernández (cuatro), Hervis Falet (batería y percusión y José Roig (trombones e ingeniería de sonido). La fotografía es de Eric Borcherding y el arte gráfico de José Cacho, cuyos trabajos se combinan en la plasmación de un trabajo altamente creativo y bien pensado. Este CD se consigue en La Tertulia, Librería Mágica, La Gran Discoteca, Music Zone, entre otras tiendas de discos.
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