El lunes por la mañana los estudiantes de la escuela Genaro Bou, en el Barrio Cibuco de Corozal, se encontraron con la situación de que la directora había ordenado el corte de cuatro árboles de mangó - de 60 años cada - ubicados en el patio del plantel.
El corte comenzó a eso de las 9:00AM, a juzgar de que fue un poco después de las 10:00AM cuando Inés Quiles recibió la primera llamada de un padre denunciando el ataque a los indefensos gigantes verdes, guerreros - a tiempo completo y sin sueldo alguno - contra la contaminación del aire.
Como yo no andaba por esos corozales (¿o se dice lares, aunque no sea en Lares donde uno esté?) pero tenía mi radio de transistores encendido, pegao a Radio Isla, al oir la llamada del padre, de inmediato aproveché para comunicarme por medio de mi modernísimo "championófono" (el teléfono que llevo escondido en las tenis Champion) con el anticuado celular de mi pana corozaleño, que aunque andaba por Bayamón, ya se dirigía prestamente al lugar del atentado. Una vez allí y armado de su cámara le tomó par de fotos a las víctimas.
Tal parece que el intento de asesinato no se consumó ya que, como demuestran las fotos, los árboles fueron fueron podados hasta la exageración y retoñarán más frondosos. Un trabajo de poda a lo trasero de res. Fue como hacer un desganche por obligación, porque ya estaban los verdugos en la mirilla del pueblo, y tuvieron que detenerse por donde iban. Es más, es como un barbero que llena de "tostones" a un niñito que intentaba raparle la cabeza, pero que no lo hizo porque los padres llegaron y lo sorprendieron. Yo voy a concluir que no los talaron porque la masacre fue denunciada a tiempo.
Lo que me lleva
a esa conclusión es lo que ocurrió cuando finalmente se logró contactar las oficinas del plantel. luego de varios intentos l
a profesora Inés Quilés consiguió que una secretaria o profesora que le contestó el teléfono le pusiera con la directora del plantel, a quien al parecer no la subalterna no le dijo de que se trataba, a pesar de que la analista siguió la costunbre de indicarle quien llamaba y de donde. De hecho, cuando se le preguntó el motivo de la aparenta tala de los árboles, fue la que contestó quien sugirió que fuese la directora la que contestara "eso". Y la fue a buscar.
Cuando llegó al teléfono la directora, que se llama Socorro Rivera, le dicen Soqui y yo la voy a apodar Soca (porque hay que ser bien "soca" para hacer lo que hizo), al identificarse la señora Quiles e identificar la estación, advirtiéndole de inmediato que estaba en el aire, la individua sólo dijo algo como "¿Que como?". Y enmudeció a la vez que enganchó el teléfono cuando se le hizo la sencilla pregunta de ¿Por qué están cortando los árboles?
Hay que estar alerta y ver cual será la acción que tomará el Secretario de Educación en cuanto a la acción de la directora, que tal parece lo hizo sin los permisos de Recursos Naturales (del cual no esperamos ninguna acción), o si le darán una patada por el trasero a quien contestó y consiguió a la directora en represalia por esa acción afirmativa, en defensa del derecho a saber... ¿que es lo que pasó ahí, ¡Ah!?
A la vez, deben poner alerta roja en el sector, que estos asesinos gustan de actuar en las sombras de la noche?