Y, bien, el solamente fue un hombre
que le ganó a la luz una mirada,
con la cual él miraba hacia el mundo
y así se hacía todo lo que le rodeaba.
Amante fiel de la palabra escrita,
que por vivir justicia hizo la guerra.
Vivió enamorado de la noche
con todo su conjunto de estrellas.
De día se despertaba cara al sol,
se bebía el rocío, estoy seguro.
Desayunaba flores y esperanza
y así le aprendió el precio a la patria.
¡Roque! ¡Roque!
Y la muerte te seguía
con su brutal mano fría.
¡Roque! ¡Roque!
Tanta cruel hipocresía
en la mano asesina.
Quien quiera encontrarte, compañero,
te encontrará viviente en tu poesía.
Letra y música por Américo Boschetti